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Los contenidos periodísticos que se publican en este resumen informativo son responsabilidad exclusiva de sus medios emisores y no representan, de manera alguna, la opinión de la Coordinación para el Diálogo y la Negociación en Chiapas.

México, D.F, 11 de enero de 2009

EZLN

Priístas chiapanecos atizan el conflicto contra los simpatizantes del EZLN

Hermann Bellinghausen escribe desde el Municipio autónomo Comandanta Ramona, Chiapas, que el sitio donde, procedente del río Agua Azul, el Agua Clara da su nombre a unos parajes y un balneario que solían estar semiabandonados, hace unos meses fue ocupado por los zapatistas de la comunidad y da pie a una experiencia turística sencilla y novedosa. “Ocupado” es un decir. Todas estas tierras fueron recuperadas después del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). (La Jornada. Se anexa)

CHIAPAS

Aún sin identificar, los cuerpos de 3 migrantes tiroteados en Chiapas

Elio Henríquez y Ángeles Mariscal escriben desde San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, que los cuerpos de los tres migrantes que el viernes murieron al ser atacados por policías estatales en el municipio de San Cristóbal no han sido identificados ni determinada su nacionalidad; cuando menos las autoridades no lo informaron hasta el cierre de esta edición. Tras la necropsia de ley se tomaron huellas digitales para la posible identificación de los cadáveres de las dos mujeres y un hombre, que permanecían en el Servicio Médico Forense de esta ciudad y fueron trasladados a Tuxtla Gutiérrez a las cinco de la madrugada de este sábado, informaron fuentes del gobierno, pero no explicaron quién realizó el trámite. Fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana confirmaron que fueron detenidos Celestino Ávila Mérida, jefe de sector con sede en San Cristóbal, así como los agentes Eliseo Guzmán Escobar y José García Tapia, por su presunta participación en el ataque a los indocumentados. Los 15 sobrevivientes de la agresión fueron entregados hoy al Instituto Nacional de Migración (INM) para su repatriación, sin que se hayan esclarecido los hechos y fincado responsabilidades contra los uniformados por la muerte de los tres indocumentados y las lesiones a ocho más. (La Jornada)

ARTÍCULOS, COLUMNAS Y EDITORIALES

A 15 años del levantamiento zapatista

Guillermo Almeyra escribe en su artículo “el 1º de enero de 1994 la rebelión indígena dirigida por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas culminó, en América Latina, una serie de levantamientos indígenas victoriosos, como el ecuatoriano de 1990, y prosiguió con ímpetu en la vía abierta en México por la votación de 1988 y, antes, por la movilización de los jóvenes chilangos en 1985. (La Jornada. Se anexa)

Mensaje a Marcos

En El Correo Ilustrado, María de la Luz Mendoza (89 años) informa que: “Por favor, un mensaje para el Subcomandante Marcos. En este tiempo de tanta gravedad y dolor, ¿por qué desunes en lugar de unir? ¿Por qué destruyes en lugar de construir? Si le quitamos las gotas, ¿qué le dejamos al mar?” (La Jornada)

Otra carta al subcomandante

En El Correo Ilustrado, Leticia Duarte informa que: “Estimado Marcos, mi nombre es Leticia y tengo 15 años. Vivo en Chiapas desde hace tres años. En la ciudad de donde soy, el DF, viví el abandono de mis papás junto con mi hermano. Él murió y yo no quise estar en la ciudad. Ahora no quiero volver allá porque aquí tengo el corazón sencillo de los indígenas, con quienes aprendo a vivir dignamente, sin leyes que no entendemos, sino con leyes que se van construyendo. Con libertad, con responsabilidad para nosotros mismos y con la honestidad que los compañeros que nos rodean nos merecen. Yo soy mestiza, como muchos del EZLN, pero no me siento diferente de ellos porque creo en los mismos desafíos y los mismos sueños. Si no trabajamos todos los días nos quedaremos a la mitad de los sueños, ¿no? También me siento parte de ellos cuando aprendo de su cultura o cuando mi mami adoptiva, que se llama Ceci, me enseña a admirarlos y a aprender con ellos y a respetarlos. Espero que la gente que escribe dándoles así ánimos también se interese en conocerlos y aprender de ustedes, no sólo escribirles o ir a encuentros pero cuando regresan a sus casas viven una vida que no es como dicen. Como mi mami, yo les mando mi cariño y mi respeto en cada brillo del sol que se refleje en los ojos de un indígena de nuestro México. Perdón porque no les ofrezca otras cosas materiales, pero mis manos y mi cabeza para trabajar sí pueden contar con ellas. Gracias a todos ustedes por existir y enseñarnos a construir un nosotros. Un abrazo grandísimo que los abarque a todos.” (La Jornada)

TEXTOS

Priístas chiapanecos atizan el conflicto contra los simpatizantes del EZLN
Hermann Bellinghausen/La Jornada

Municipio autónomo Comandanta Ramona, Chiapas. El sitio donde, procedente del río Agua Azul, el Agua Clara da su nombre a unos parajes y un balneario que solían estar semiabandonados, hace unos meses fue ocupado por los zapatistas de la comunidad y da pie a una experiencia turística sencilla y novedosa. “Ocupado” es un decir. Todas estas tierras fueron recuperadas después del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

El balneario y las tierras circundantes fueron la finca de un propietario de apellido Coutiño, de Tuxtla Gutiérrez. Zapatistas e indígenas de otras organizaciones “recuperaron” la finca y la tierra alcanzó para todos. Eran campesinos, no guías turísticos, así que el balneario quedó semiabandonado.

Pero no es un sitio cualquiera. Uno de los más hermosos parajes en la cuenca de los espectaculares ríos Tulijá, Agua Azul y Bascán, que bajan a la selva y son ya selva ellos mismos. El Agua Clara es de esos cauces azul y esmeralda con troncos sumergidos que parecen incrustaciones de ámbar, sobre todo en invierno.

 

Los turistas siguieron llegando. En el sexenio foxista, la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) impulsó la construcción de una posada de varios cuartos y acondicionó caminos y palapas, aunque la ribera permaneció natural e intacta. Si en Agua Azul funcionaron esas inversiones y en el lejano hotel Las Guacamayas de Montes Azules, por qué no aquí.

Gestionado para los grupos oficialistas de Santa Clara, identificados como priístas de la Organización Para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos (Opddic), el proyecto cayó en el abandono y las instalaciones de CDI pasaron de nuevas a muertas.

En 2008, las bases zapatistas decidieron limpiar el balneario y reacondicionarlo, y con acuerdo de los comisariados de la parte ejidal de Agua Clara (los priístas) quedó a cargo de la junta de buen gobierno (JBG) de Morelia. Hoy, asesorados por el Partido Revolucionario Institucional del estado, los primeros han deshonrado el acuerdo, adoptando actitudes hostiles, montando provocaciones y denunciando hechos falsos con el apoyo de las oficinas de prensa gubernamentales y los medios oficialistas.

Obra en poder de La Jornadauna copia del acta firmada por priístas y zapatistas el pasado 14 de octubre, fechada en el ejido Santa Clara, municipio Salto de Agua: “Reunidas las autoridades de la JBG, consejos municipales y las autoridades de este ejido ubicado en la escuela primaria para levantar un acta de acuerdo con los ejidatarios tanto a los consejeros del municipio Comandanta Ramona por lo que en el ejido antes mencionado se encuentra un ecoturístico”.

El documento, con firmas y sellos al calce de los representantes ejidales y autónomos, dice: “Ambas autoridades manifestaron con conformidad que esa área será controlada con la JBG. También acordaron que esto se realizará conforme a las indicaciones de la Ley Revolucionaria del EZLN. Y posteriormente se han de conocer las áreas deslindadas por las organizaciones. Son 19 mil 215 hectáreas”.

Están las rúbricas de Pascual Pérez Gómez, Santiago Deara Gómez y Jacinto Hernández Moreno, comisariado, consejo de vigilancia y agente auxiliar ejidales, respectivamente, y tres miembros del consejo autónomo Comandanta Ramona. Y los sellos de cada uno.

No obstante, desde diciembre los priístas se tornaron hostiles y acusaron a los zapatistas de lo que ellos mismos estaban haciendo. Han hablado de agresiones y de la presunta llegada de zapatistas armados. Lo que han llegado son grupos de autónomos de la región Tzot’z choj para hacer guardia y participar en el reacondicionamiento del lugar.

Hoy, cuando existen dos “casetas” de peaje, una de los priístas y otra de los autónomos, el conflicto es atizado por ejidatarios de La Concordia (sic) que demandan al Congreso y al gobierno del estado “resolver un problema de convivencia” con “presuntos zapatistas”. Y los priístas de Agua Clara, encabezados por Pascual Hernández, hostigan a los vecinos, han inventado “desapariciones” y agreden a turistas.

A 15 años del levantamiento zapatista
Guillermo Almeyra/La Jornada

El 1º de enero de 1994 la rebelión indígena dirigida por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas culminó, en América Latina, una serie de levantamientos indígenas victoriosos, como el ecuatoriano de 1990, y prosiguió con ímpetu en la vía abierta en México por la votación de 1988 y, antes, por la movilización de los jóvenes chilangos en 1985.

Una vez rectificado su inicial curso bélico –destruir al Ejército, marchar sobre el Distrito Federal y tomarlo– el EZLN fue defendido por los sectores populares y despertó una gran esperanza. Tuvo momentos en los que intentó, sin sectarismo y con realismo, unir sus esfuerzos con los de otros sectores “progresistas” (por darles un nombre periodístico y conocido) y llamó a Cuauhtémoc Cárdenas a encabezar un movimiento nacional de liberación o convocó a toda la izquierda a una Convención Nacional Democrática que se hundió debido a los sectarismos entrecruzados.

Con la Marcha del color de la tierra demostró la voluntad de los indígenas de recurrir al parlamento para exigir sus derechos por la vía constitucional y legal, reformando la Carta Magna, pero todos los partidos hicieron oídos sordos a sus reclamos y los dejaron solos. Los indígenas se replegaron a sus comunidades y se fortalecieron en ellas tratando de comenzar a construir su autonomía, en el aislamiento y en la miseria, y sin aliados importantes en el terreno nacional.

Las juntas de buen gobierno y sus planes de educación y salud fueron adquisiciones importantes, a pesar de todos sus límites y de las dificultades que desde su nacimiento enfrentan. Esa experiencia casi decenal está grabada con fuego en las mentes y los corazones no sólo de los indígenas sino también de los explotados y oprimidos de México, y ha lanzado su semilla en todo el continente, porque forma parte de la resistencia y de la tendencia a la autogestión de los sectores más enérgicos y combativos de todos los países latinoamericanos.

Inicialmente, la Sexta declaración de la Selva Lacandona suscitó nuevas esperanzas, pues pareció dejar atrás la etapa de mutismo y aislamiento que había seguido al fracaso de la Marcha del color de la tierra y abría teóricamente el camino para un frente único de todos los partidarios de acabar con este sistema de exclusión, opresión, explotación y miseria para las mayorías.

Desgraciadamente, el protagonismo narcisista de Marcos y el sectarismo, así como el primitivismo de quienes admitían a Stalin (y al pasado del estalinismo presentado como socialismo) y pasaban en silencio la corrupción parlamentarista de sus aliados (como Rifondazione Comunista, que aportaba algún dinero mientras votaba, al mismo tiempo, otros fondos para matar afganos) mientras actuaban –justamente– el parlamentarismo obtuso y oportunista del PRD, convirtieron pronto la otra campaña en una contracampaña electoralista, concentrada además contra el candidato que despertaba las expectativas populares.

Para colmo, al silencio teórico y político sobre todos los grandes problemas del país se unió una propaganda antipolítica, en el momento en que la mayoría de los trabajadores esperaba un cambio por la vía electoral, que además confundía a los partidos y políticos oportunistas, defensores del sistema, con sus seguidores ilusionados y engañados pero deseosos de luchar.

Los estudiantes que piensan y luchan en la UNAM fueron alejados para apoyarse en lumpens y semilumpens o inadaptados varios. La alianza con los obreros, incluso en lucha, fue rechazada porque sus dirigentes serían charros, en vez de apoyarlos y de apoyarse en ellos precisamente para acabar con los charros. No había ni que mirar hacia Bolivia, donde los movimientos sociales unían la movilización con la acción política. El Diálogo Nacional, que intentó reiteradamente dar respuesta a la vez obrera y nacional a los problemas esenciales del país, fue ninguneado. El fracaso de la gira de Marcos y de la otra campaña llevó después a un desarmante nuevo y profundo silencio, mientras el pueblo mexicano intentaba impedir la entrega del petróleo y de la energía, y que se le diese la puntilla a los campesinos.

De ese silencio acaba de salir Marcos con un espectáculo-festival al cual concurrieron unos pocos políticos europeos en búsqueda de notoriedad y votos, que se caracterizó por ser, en efecto, un festival, pero de narcisismo y verborrea de Marcos, cuyas larguísimas piezas literarias son absolutamente incomprensibles para cualquier indígena chiapaneco o de cualquier región del planeta.
En ellas, aparte de una retórica de feria de pueblo, se agitan pocas y erróneas ideas: la represión contra los jóvenes en el Distrito Federal sería igual al genocidio antipalestino en Gaza; López Obrador, a quien Marcos vitupera, es igual que Calderón, y, lo que es peor, es igual que la importante masa popular que sigue a AMLO, con la que Marcos ni siquiera intenta un diálogo; no hay ni atisbos de movimientos populares en México ni hay grandes temas que puedan movilizar; Marcos y la otra campaña no tienen nada de que autocriticarse y la situación de peligroso aislamiento y desgaste en la que se encuentran los territorios zapatistas chiapanecos no exige la búsqueda de apoyos y de aliados.

Me he contado entre los pocos que constantemente pedíamos que el zapatismo discutiese las vías para acabar con la actual situación social y política, hablase, se pronunciase, buscase unir voluntades, aprendiese de sus errores primitivos, antipolíticos y sectarios a la luz de los acontecimientos. Leyendo ahora a Marcos confieso que debo hacerme una autocrítica: era mejor que callase para que sus elucubraciones no oscurezcan el trabajo serio y digno de las comunidades indígenas que, aunque aisladas, realizan la hazaña de resistir.

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