Los contenidos periodísticos que se publican en este resumen informativo son responsabilidad exclusiva de sus medios emisores y no representan, de manera alguna, la opinión de la Coordinación para el Diálogo y la Negociación en Chiapas.
México, D.F, 25 de agosto de 2009
ACTEAL
Admite el CIDE que sí hubo paramilitares
Dos semanas después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió sobre la liberación de 20 indígenas acusados de la matanza de Acteal, y en respuesta al sinnúmero de críticas que tras ese fallo ha recibido el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) de parte de organismos defensores de los derechos humanos, directivos de ese centro de estudios reconocieron que “sí hubo grupos paramilitares que participaron en la tragedia del 22 de diciembre de 1997, como ahora parece estarse documentando (mediante informes estadunidenses). Nos parece que sí… que el Estado mexicano debe dar una explicación correcta a su población sobre estos acontecimientos”. Durante más de una hora, José Antonio Caballero, Director de la División de Estudios Jurídicos del CIDE, y Javier Cruz Angulo, Director de la Clínica de Interés Público –dependiente del centro– y autor de las demandas de amparo sobre el caso Acteal, intentaron justificar su decisión de abogar por un grupo de 52 indígenas implicados en la matanza de 45 tzotziles. “Las críticas contra el CIDE están basadas en especulaciones”, sostuvo Caballero. Y luego, tras admitir que el Presidente Felipe Calderón se reunió el 11 de abril de 2006 (cuando era candidato presidencial del PAN) con el pastor evangélico Hugo Eric Flores (entonces profesor invitado del CIDE y dirigente nacional de la agrupación política Encuentro Social), rechazó que esa reunión hubiera influido en la decisión de la división de estudios jurídicos del CIDE de asumir la defensa del caso Acteal. “Absolutamente no influyó… en absoluto”, aseguró Caballero. (La Jornada)
Investigar a fondo, pide Chuayffet
Emilio Chuayffet, Secretario de Gobernación en el sexenio de Ernesto Zedillo y hoy diputado electo por el PRI, consideró que debe investigarse a fondo el asesinato de 47 indígenas en Acteal, y tomar declaraciones a todos, incluido él, sobre los hechos, para llegar “a una conclusión que tenga credibilidad”. Cuestionó que se le considere un cínico por la postura que adoptó frente al caso, aun cuando Zedillo lo depuso de Gobernación. “Lamentablemente me han dicho cínico por decirlo y considero que es una palabra fuerte e inapropiada”, expuso. (La Jornada)
Al paso que va la SCJN pronto dirá que masacre de Acteal nunca existió: Las Abejas
La Sociedad Civil Las Abejas que agrupa a los sobrevivientes de la masacre de Acteal, pidieron a la SCJN investigar a los que trataron de ocultar las pruebas contra los paramilitares hoy liberados y contra el gobierno que les dio apoyo. Con ironía por el fallo de la Corte que dio la libertad a 20 paramilitares claramente identificados por los sobrevivientes como los autores materiales de este crimen de lesa humanidad, las Abejas dijeron que al paso que va la Suprema, es posible que liberen a todos los culpables y que acusen a las Abejas de haber inventado este asesinato múltiple. (Expreso de Chiapas)
Fue un acto bárbaro que se quiso esconder
El Gobierno de México no hace ningún caso a los documentos de inteligencia del caso Acteal desclasificados en Estados Unidos, porque no quiere hacer justicia ni revelar la verdad sobre la matanza perpetrada el 22 de diciembre de 1997, dijo Enrique Díaz Díaz, obispo auxiliar de la diócesis de San Cristóbal de las Casas. Expuso que tales documentos “involucran a mucha gente” –incluido el entonces presidente Ernesto Zedillo y su antecesor, Carlos Salinas de Gortari–, pero el multihomicidio fue un acto bárbaro que se quiso esconder. “Las víctimas de Acteal desde un principio dijeron que hubo autores materiales, pero tienen más culpa sus instigadores”, indicó Díaz Díaz. También consideró “cobarde e injusto culpar al obispo Samuel Ruiz y a la diócesis de provocar división en aquellos días”. (La Jornada)
Demanda la CEM la verdad sobre la masacre en la comunidad de Acteal
La Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación de la Conferencia del Episcopado de México (CEM) consideró que mientras no brille la verdad en la masacre de 45 indígenas en Acteal, las sospechas y las desconfianzas seguirán creando divisiones entre los pueblos indígenas de Chiapas. Al pronunciarse sobre el fallo de la SCJN, el organismo refirió que los ministros sustentaron su decisión en que las sentencias se basaron en pruebas obtenidas de manera ilegal y en testimonios fabricados por la PGR. Por ello “pareciera” –apuntó- que la resolución de los ministros “no hace más que reconocer que la Procuraduría es incapaz de realizar una investigación. (La Jornada)
El Congreso debe ordenar una investigación a fondo: Conorp
El Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros (Conorp) pidió al Congreso de la Unión que ordene una investigación a fondo de lo ocurrido en Acteal y se destituya a los cinco ministros de la SCJN que ordenaron la libertad de los 20 indígenas paramilitares que participaron en la masacre en diciembre de 1997. En el caso Acteal, asentaron, “no podemos dejar pasar por alto esos hechos sangrientos, en los que se actúo con alevosía, premeditación y ventaja por criminales que fueron organizados y entrenados por el Ejército Mexicano con el aval de los Gobiernos Federal y de Chiapas”. Demandó que se castigue con “todo el rigor de la ley a los autores intelectuales: Julio César Ruiz Ferro, ex gobernador de Chiapas; Emilio Chuayffet, ex secretario de Gobernación; Jorge Madrazo Cuéllar, ex procurador general de la República, y los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, y a todos los funcionarios que resulten implicados en dicho caso”. (La Jornada)
CHIAPAS
Denuncian agresiones de ‘Los Petules’ contra OCEZ-FNLS
La Red de Defensa de los Derechos Humanos (Reddh) con sede en el estado de Puebla, denunció las constantes agresiones que el presunto grupo paramilitar “Los Petules” ha cometido en contra de integrantes de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ–FNLS), en el ejido Carrizal, municipio de Ocosingo. De acuerdo a los denunciantes, “Los Petules” durante muchos años se han encubierto dentro de la Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo (Orcao) y ahora se esconden señalan, también atrás de un membrete llamado Coordinadora del Movimiento Popular del Estado de Chiapas (CMPECH). La OCEZ–FNLS asegura que ha dado múltiples muestras de querer resolver por las vías institucionales su conflicto agrario con “Los Petules”, pero ni éstos ni las autoridades gubernamentales involucradas han tenido la voluntad política para solucionarlo.
El centro de derechos humanos pidió a los gobiernos garantizar la procuración de justicia a los habitantes e integrantes de OCEZ-FNLS, a efecto de prevenir un clima de tensión que origine graves violaciones a los derechos humanos. (Expreso Chiapas)
IGLESIA
Se deslinda Iglesia del "Frayba"
El arzobispo Rogelio Cabrera López sostuvo que aunque el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, "nació bajo inspiración de la iglesia", es totalmente ciudadano, "no depende de las directrices que pueda dar la jerarquía católica”. En lo que significó un deslinde total del Frayba, que nació en los años 90, para pedir el excarcelamiento del padre Joel Padrón, activista político de la época, y hasta la llegada de Felipe Arizmendi a la diócesis de San Cristóbal de Las Casas en el año 2000, este Centro de Derechos Humanos buscó su propio local para establecer oficina. Ahora, en un parteaguas, el Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, realiza este claro deslinde de la Iglesia Católica con el Centro Frayba. Sostuvo textualmente respecto al "Frayba", que aunque el Centro de Derechos Humanos, "nació bajo la inspiración de la iglesia y aun en ella siguen como presidentes honorarios, los obispos anteriores de Chiapas, el Centro es totalmente ciudadano, es decir, no depende de las directrices que pueda dar la jerarquía diocesana". (Cuarto Poder)
ARTÍCULOS, COLUMNAS Y EDITORIALES
Acteal, los que no se fallaron
Luis Hernández Navarro escribe en su artículo que “fue una misión de purificación, una acción noble. Se trataba de acabar con los pukuj(clase de demonio en tzotzil) y con los gusanos que contaminaban el pueblo. Por eso se prepararon para atacar Acteal un día después. Era el 21 de diciembre de 1997. Ese día, los paramilitares se reunieron en la población de Pechiquil. Hasta allí llegaron priístas de las comunidades Los Chorros, Puebla, Chimix, Quextic, Pechiquil y Canonal, todas del municipio de San Pedro Chenalhó. (La Jornada. Se anexa)
“Lo que somos capaces”
Pedro Miguel escribe en su artículo que “cómo creen: la verdad es que las personas que murieron en Acteal en diciembre de 1997 fueron víctimas de una epidemia local; la prueba es que quienes habían sido acusados (injustamente) de homicidio fueron ya exonerados y liberados por la Suprema (es decir, inapelable) Corte de Justicia de la Nación. Si no se hubiera corregido el error a tiempo, dentro de unos años ese episodio de violencia inventada y represión ficticia habría llegado a las páginas de los libros de texto como un hecho real y habrían sido necesarios muchos esfuerzos para corregirlo, como los que tuvieron que hacer los intelectuales del Lic. Salinas y del Dr. Zedillo para sacar de la historia oficial a personajes míticos como El Pípila y los Niños Héroes. (La Jornada. Se anexa)
Demandan a Calderón frenar violencia contra campesinos
En El Correo Ilustrado, Carlos Beas, por la coordinación nacional de la AMAP informa que: “La Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos (AMAP) expresa al presidente Felipe Carderón su preocupación por la escalada represiva que se viene ejerciendo en diferentes lugares de nuestro país en contra de campesinos e indígenas opositores al saqueo y contaminación de empresas mineras canadienses.
El 17 de agosto fue detenido en Chiapas Mariano Abarca, dirigente del movimiento ciudadano que en Chicomuselo ha protestado por daños ocasionados por una empresa minera; el pasado 22 de ese mes, campesinos del Ejido El Limón, en Guerrero, fueron baleados por pistoleros pagados por las empresas Gold Corp y Tecominco. Demandamos que su gobierno atienda los justos reclamos de la población afectada por estas voraces empresas extranjeras e intervenga para que Mariano Abarca sea liberado y sea frenada la violencia contra los ejidatarios de El Limón.” (La Jornada)
TEXTOS
Acteal, los que no se fallaron
Luis Hernández Navarro/La Jornada
Fue una misión de purificación, una acción noble. Se trataba de acabar con los pukuj (clase de demonio en tzotzil) y con los gusanos que contaminaban el pueblo. Por eso se prepararon para atacar Acteal un día después. Era el 21 de diciembre de 1997.
Ese día, los paramilitares se reunieron en la población de Pechiquil. Hasta allí llegaron priístas de las comunidades Los Chorros, Puebla, Chimix, Quextic, Pechiquil y Canonal, todas del municipio de San Pedro Chenalhó. Los mandos les dieron la orden de ir bien desayunados al día siguiente, y de disponerse a cargar el café pizcado por las futuras víctimas. La cosecha del aromático había comenzado apenas en noviembre. Para darse valor y no fallar en el trabajo, se prepararon con trago, drogas, rezos y ceremonia. Dijeron: “la sangre purifica” y se aprestaron a celebrar la masacre.
El 22 de diciembre unas 350 personas oraban en la explanada de un cafetal que les servía de refugio, junto a la ermita católica del lugar. Era su tercer día sin probar bocado. Creían que el ayuno y la oración servirían para expulsar los pukuj. En su mayoría eran ancianos, mujeres y niños. Formaban parte de la organización civil pacifista Las Abejas.
Ese día unos 80 paramilitares los atacaron con armas largas. Vestían de negro y de azul, a la usanza de la policía de Seguridad Pública. Algunos llevaban paliacates rojos en la cabeza. Varios fueron trasladados por el camión del ayuntamiento. A otros más los condujo desde Los Chorros un vehículo resguardado por la policía estatal.
Casi a las 11 de la mañana se comenzaron a escuchar disparos. Las balas de los AK-47 atravesaron las tablas y alcanzaron la imagen de la Virgen de Guadalupe; también los cuerpos de muchos de sus creyentes. Los niños lloraban. Los ayunantes trataron de huir y esconderse. “Era una lluvia de balas espantosa”, contó uno de los sobrevivientes. El saldo trágico es conocido: 45 asesinados, todos integrantes de Las Abejas.
Cerca de las seis de la tarde, los asesinos regresaron a celebrar su hazaña. Ese día hubo fiesta. Durante todo ese tiempo, policías y sus jefes permanecieron a escasos 200 metros sin intervenir, mientras varias dependencias gubernamentales negaban que sucediera nada. Ya en la cárcel, Pedro, un joven tzeltal paramilitar, con lágrimas en los ojos por tanto niño muerto, le dijo a su jefe Tomás Pérez: “pero no me fallé, cumplí con mi trabajo”.
Muchos de esos paramilitares eran jóvenes sin empleo, sin tierra y sin futuro, del ejido Los Chorros, una localidad con mayor población que la cabecera municipal. Sin posibilidad de participar en la asamblea que decide los asuntos importantes del ejido, sin vida social colectiva, eran una especie de parias que sobrevivían de milagro.
Las armas les dieron prestigio, ingresos y un modo de vida. Fueron adoctrinados en el odio. Sus instructores les proyectaron videos educativos en los que se alternaban contenidos pornográficos y de adiestramiento militar. Además les proporcionaron trago, drogas y protección.
Los paramilitares impusieron su ley plenamente en ocho de los 61 parajes que forman el municipio. El EZLN controlaba 38. Para tratar de que 17 parajes pasaran a sus manos, los priístas recurrieron al terror. Quemaron casas, expulsaron a sus contrarios, les prohibieron reunirse, robaron sus cosechas, animales y pertenencias y cobraron impuesto de guerra: 25 pesos por persona. Los ancianos fueron humillados. Se les obligó, por ejemplo, a desplumar los guajolotes robados. Incluso algunos priístas que rechazaban la violencia y la polarización fueron brutalmente agredidos por sus compañeros de partido. Miles de campesinos tuvieron que dejar sus viviendas y refugiarse en improvisados campamentos.
En Los Chorros, la convocatoria para formar un grupo paramilitar provino, en septiembre de 1997, de las casa de Antonio Santís López. Acababan de regresar exitosamente a Chenalhó los delegados de la marcha de los mil 111 zapatistas hacia la ciudad de México. Andrés Aubry y Angélica Inda narraron en este diario la historia: ante todo el pueblo Antonio exhibió un cuerno de chivo y lo disparó contra el muro de la escuela. Aseguró que el arma era suya y que sus dos hijos tenían sus propias AK-47. Concluyó diciendo: “Sólo el PRI salva, y sólo estas armas salvarán al PRI”.
El guión de esta trágica puesta en escena fue escrito fuera de las comunidades que lo padecieron. Se redactó en las más altas esferas del poder. Sus líneas generales pueden verse en el Manual de guerra irregular, de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Allí se recomienda meter en el agua de la población civil a “peces más bravos” que el pez guerrillero para “atacarlo”, usando para ello “unidades de personal civil o militarizado en terreno propio, dirigido, asesorado y coordinado por el comandante militar del área”. El personal civil armado que perpetró la masacre de Acteal fueron esos “peces más bravos”.
Los recientemente desclasificados documentos de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA, por sus siglas en inglés), en los que se informa sobre el apoyo directo del Ejército Mexicano a paramilitares en Chiapas, como parte de la guerra contrainsurgente contra las bases zapatistas, demuestran que la matanza fue una acción de guerra del gobierno mexicano, y no producto de un conflicto intercomunitario.
El documento revela que las fuerzas armadas contaban con autorización presidencial para formar equipos militares encargados de promover grupos armados en las áreas conflictivas de Chiapas. Explica, además, que durante la masacre de Acteal oficiales de inteligencia del Ejército se involucraron en supervisar a los grupos armados en los Altos de Chiapas.
En Acteal, los asesinos tuvieron permiso para matar. Ahora la Suprema Corte de Justicia de la Nación acaba de expedirles, además, patente de impunidad. Los paramilitares no se fallaron, cumplieron con su trabajo. El Estado que los prohijó tampoco: ahora están libres o se preparan a salir de la cárcel.
“Lo que somos capaces”
Pedro Miguel/La Jornada
Cómo creen: la verdad es que las personas que murieron en Acteal en diciembre de 1997 fueron víctimas de una epidemia local; la prueba es que quienes habían sido acusados (injustamente) de homicidio fueron ya exonerados y liberados por la Suprema (es decir, inapelable) Corte de Justicia de la Nación.
Si no se hubiera corregido el error a tiempo, dentro de unos años ese episodio de violencia inventada y represión ficticia habría llegado a las páginas de los libros de texto como un hecho real y habrían sido necesarios muchos esfuerzos para corregirlo, como los que tuvieron que hacer los intelectuales del Lic. Salinas y del Dr. Zedillo para sacar de la historia oficial a personajes míticos como El Pípila y los Niños Héroes.
La masacre de Acteal no existió nunca y la Conquista de México, tampoco. Pero “hablar mal del país es para muchos no sólo un esfuerzo cotidiano; hasta de eso viven, diría yo.” Lo bueno es que, como parte del compromiso del gobierno federal para que haya una mayor calidad en la educación, y en aplicación de la Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB), se eliminó de los libros de historia de sexto año de Primaria los pasajes referentes a ese suceso y a otro periodo igualmente imaginario, los tres siglos de la dominación española. La verdad es que los pueblos indios que habitaban el territorio de lo que hoy es México se integraron a la comunidad internacional a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pero debemos multiplicar el esfuerzo “por mostrar con claridad y seguridad las enormes ventajas que tenemos respecto de otros países y regiones”.
Por ejemplo, “en algunos casos la plaza de maestro se resolvía con una palanca, con una influencia, con un contacto, con un compadre, y eso se está acabando”: hoy, para llegar a una subsecretaría de Educación Pública, se requiere únicamente de una suegra. Al inicio de este gobierno sólo uno de cada cinco tenía espacio en la universidad; es decir, que no había suficientes planteles para albergar a los jóvenes mexicanos. Por eso, la SEP anunció en días pasados un recorte presupuestal de 800 millones de pesos a las universidades, para que sean esas mismas instituciones “las que vayan definiendo, con su buen juicio y criterio, los rubros que se verán afectados”.
“Parece que el esfuerzo lo hacemos para que México aparezca, precisamente, como un punto de gravedad y de contraste notable con otros países”. En agosto de 2008 se firmó el Acuerdo Nacional por la Seguridad. Ese año ocurrieron 3 mil 742 ejecuciones en el país. En los 12 meses siguientes el número creció a siete mil 296, pero eso sólo representa “doce homicidios por cada cien mil, mientras en ciudades como Nueva Orleáns la tasa es de 67 homicidios por cada 100 mil habitantes.”
La economía se cayó 10.3 por ciento en el segundo trimestre de 2009, un hecho sin precedentes en 75 años, y 9.2 por ciento en el primer semestre. Pero “las ventajas que tiene México quedarán bien claras, no sólo en la medida que gobierno y sociedad nos empeñemos en fortalecerlas día a día, y en eso estamos empeñados, sino también el día en que las mexicanas y los mexicanos nos decidamos a hablar todos con objetividad y con claridad de las cosas buenas”. El futuro de México se construirá en la medida en que logremos “mostrar verdaderamente lo que somos capaces.”
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