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Los contenidos periodísticos que se publican en este resumen informativo son responsabilidad exclusiva de sus medios emisores y no representan, de manera alguna, la opinión de la Coordinación para el Diálogo y la Negociación en Chiapas.

México, D.F, 23 de agosto de 2009

ACTEAL

Pide Las Abejas investigar a quienes “ocultaron pruebas” en el caso Acteal

Elio Henríquez escribe desde Acteal, Chiapas, que “la organización civil Las Abejas insistió en que los 20 tzotziles liberados en días pasados gracias a la resolución “vergonzosa” de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), “no son inocentes”, y exigió que se investigue a quienes “trataron de ocultar pruebas contra los paramilitares” que asesinaron a 45 indígenas en esta comunidad el 22 de diciembre de 1997. (La Jornada. Se anexa)

Informes de EU confirman impunidad ante estrategia contrainsurgente: Vera

Los informes desclasificados del servicio de inteligencia del gobierno de Estados Unidos en los que se revela que los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo apoyaron la creación y entrenamiento de grupos paramilitares en Chiapas prueba “lo que todos dijimos en su momento: que la estrategia contrainsurgente fue ordenada desde las altas esferas del poder”, aseguró el obispo de la diócesis de Saltillo, Raúl Vera López. El prelado subrayó que esas revelaciones muestran que a raíz del surgimiento del EZLN, el Gobierno Federal emprendió una guerra contra los indígenas en Chiapas, mientras mantenía un doble discurso de un aparente diálogo por la paz. Exigió que con base en esa y otras informaciones se lleve a la justicia a aquellos que desde los puestos preeminentes del gobierno implementaron crímenes de lesa humanidad, como la masacre de Acteal, ocurrida el 22 de diciembre de 1997. Vera López, quien en esa época se desempeñaba como obispo adjutor de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, al lado del obispo Samuel Ruiz, recordó que existe ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos una acusación formal contra el Estado mexicano por crímenes de lesa humanidad cometidos en Acteal, donde 45 indígenas, en su mayoría mujeres y niños, fueron asesinados por paramilitares hace casi 12 años. Sostuvo que los informes del Pentágono “prueban y exhiben” la impunidad que existe en México frente a la estrategia contrainsurgente, acompañada de grupos paramilitares, emprendida desde las alturas del gobierno y el Ejército. (La Jornada)

Hay tranquilidad en Chenalhó, aseguran

Abogados evangélicos expresaron que la comunidad indígena de Acteal vive una completa calma y paz, y pese a las ideologías y religiones distintas prevalece el diálogo. El abogado defensor de los tzotziles Sergio Natarén Gutiérrez, aseguró que los zapatistas de Polhó gozan de libertad de tránsito y la sociedad civil Las Abejas también.  En ese sentido, comentó que los 20 indígenas que recobraron su libertad después de once años de permanecer en prisión vinculados con la matanza de 45 indígenas, deben regresar a Acteal porque no cometieron ningún delito. "Estamos confiados de que pronto estarán en la plena libertad que ellos merecen y tal vez, en algún momento podrán estar en sus lugares de origen, hemos estado en contacto con las esposas y las familias, todas se habían organizado para recibirlos, pero eso no ocurrió." Lo que lamentamos es que el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), ha manipulado la información, es falso que si vuelven lo hicieran con odio, ira, estamos convencidos de que no será así, la gente está esperándolos, quieren convivir con ellos, acotó. Tengo la confianza de que van a regresar después, han mentido Las Abejas y su presidente Sebastián Vázquez, están dispuestos al diálogo, hay que mantener la tranquilidad, no es cierto de que habría problemas, resaltó. (Cuarto Poder, Diario de Chiapas)

Misa con caras largas por curso del caso Acteal

Como cada mes, pero ahora con la “tristeza en nosotros” por la liberación de 20 indígenas que habían sido involucrados en la matanza de Acteal del 22 de diciembre de 1997, los habitantes de esta comunidad de los Altos de Chiapas celebraron su misa por esos hechos y pidieron a las autoridades “una pronta y certera investigación” de lo ocurrido aquel año. El presidente de la mesa directiva de la sociedad civil Las Abejas, Sebastián Pérez Vázquez, negó que lo ocurrido en 1997 hubiera sido un enfrentamiento; “si fuera eso, habrían muerto zapatistas y priistas; murieron sólo del grupo de Las Abejas, inocentes todos”, señaló. Celebrada en lengua tzotzil, la misa dejó ver a ratos traducciones, donde el párroco encargado de la celebración repetía sin cesar la palabra justicia. Vestidos con trajes tradicionales de color blanco y negro, un grupo de indígenas tzotziles se acomodó al fondo de un auditorio al aire libre, donde se encuentran 52 cruces en la parte baja del muro. Desde el graderío de la parte alta los asistentes oraron por sus muertos y, acompañados de gente del denominado movimiento urbano popular de la ciudad de México, exigieron “¡justicia!”. (Milenio)

CHIAPAS

Piden aplicar la ley en Nachig

Evangélicos de Nachig municipio de Zinacantán, Chiapas, solicitaron la aplicación de la ley a un grupo de personas que desestabilizan la zona y que impiden la recolección de agua y luz a esas familias desde hace varias semanas. José Sánchez Pérez, representante del grupo evangélico de la comunidad de Nachig, denunció la represión y el hostigamiento que por poco más de siete meses llevan sufriendo por parte de personas que se escudan en la religión católica tradicional. Agregó que en más de una ocasión se ha venido señalando todas los abusos y discriminación que los supuestos dirigentes católicos han venido cometiendo contra este grupo y su patrimonio, ya que han saqueado las propiedades y viviendas, además de cortarles los servicios de agua y la luz eléctrica. (Cuarto Poder)

CULTURA

Corazón del tiempo, relato vivo del EZLN contado por las comunidades

Con Corazón del tiempo buscamos hacer un relato que reflejara los más de 25 años de existencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), contado por las propias comunidades y protagonistas del movimiento que salió al mundo el primero de enero de 1994, contó el director de la cinta Alberto Cortés al público que acudió ayer al programa denominado Encuentro con cineastas. Antes de la proyección (a la que asistieron algunas decenas de personas), el director mexicano –ganador del Mayahuel a la Mejor Dirección por este trabajo en la pasada edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG24)– hizo una breve presentación de la cinta, a la que calificó como “muy disfrutable”. Corazón del tiempo es, de acuerdo con lo establecido por el realizador y coguionista, el primer largometraje de ficción que se produce por parte de las comunidades zapatistas; un proyecto que “desde su planteamiento hasta su conclusión” le tomó ocho años, en los que realizó viajes a la zona y vivió por un tiempo en las comunidades autónomas. (La Jornada de Jalisco)


ARTÍCULOS, COLUMNAS Y EDITORIALES

Una lectura feminista sobre Acteal

R. Aída Hernández Castillo escribe en su artículo que “el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en torno al caso Acteal no hizo más que confirmar el desprestigio del Poder Judicial en México, ganado a pulso mediante una larga lista de resoluciones en contra de los movimientos sociales y en complicidad con los sectores del poder: protección a los genocidas del 68, a los gobernadores represores en Puebla y Oaxaca, a los paramilitares de Acteal; paralelamente rechazo a las controversias constitucionales de los pueblos indígenas, a las denuncias de Lydia Cacho, a los sobrevivientes de los movimientos estudiantiles del 68 y del 71.” (La Jornada. Se anexa)

Jerónimo y Acteal

Gloria D’Amico escribe en su artículo que “los historiadores nunca tienen la verdad completa, los registros de la historia son juzgados por quien cree que la visión correcta del pasado es de su posesión, por eso es que el historiador escribe su verdad, punto de vista del que se ha apropiado y va cambiando y aumentando a discreción; Gilbert K. Chesterton el escritor, alegó como una paradoja que la leyenda o tradición oral, es la ‘verdad’ de un pueblo que vivió y comunicó a predecesores y estos, a quienes siguieron en la escala interminable del llamado tiempo. Viene a colación por las historias, muchas historias que a propósito de Acteal cronistas han escrito, Héctor Aguilar Camín uno de ellos, qué señor tan feo por cierto, muy criticado en La Jornada en su ’Regreso a Acteal’…apuntó en defensa propia:’Pero ya que han empezado a corregirme les pido que lo hagan de verdad y que me muestren los errores y omisiones que encuentren en mi crónica. Me ayudarán a mejorarla. Respecto de lo que sucedió en Acteal no tengo una versión en la que creer, que defender o a la cual asirme. Quiero sólo saber la verdad de Acteal.’…Todos quisiéramos saberla y, la verdad la tiene el pueblo completito para buena conclusión, el pueblo todo, los vistos como buenos y los vistos como malos, no son los periodistas quienes tienen que contarle la verdad hasta su puerto, es el del Señor Camín quien tiene que venir por largo tiempo a platicar con todos cuando tengan tiempo ellos y esperar al fin de toda ocupación, que en la jornada vale mucho un breve espacio en el contexto Acteal, miden su tiempo por salarios diferentes a las del señor…poseedor seguro de un muy grueso diccionario de alabanzas y, volviendo al caso Acteal apenas, dijo: ‘El fallo de la Suprema Corte sobre Acteal corrige el destino de los encarcelados en un proceso judicial viciado. Repara una arbitrariedad, y esto es siempre digno de nota y celebración’. “ (Diario de Chiapas)

TEXTOS

Pide Las Abejas investigar a quienes “ocultaron pruebas” en el caso Acteal
Elio Henríquez/La Jornada
Acteal, Chiapas. La organización civil Las Abejas insistió en que los 20 tzotziles liberados en días pasados gracias a la resolución “vergonzosa” de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), “no son inocentes”, y exigió que se investigue a quienes “trataron de ocultar pruebas contra los paramilitares” que asesinaron a 45 indígenas en esta comunidad el 22 de diciembre de 1997.

“No sabemos si los agentes del Ministerio Público o del Poder Judicial confundieron nuestros testimonios en sus papeles, o quizá lo hicieron para preparar el camino para que la SCJN liberara a los presos”, señaló Las Abejas mediante un comunicado de prensa leído este sábado durante la misa con la que se recuerda a las víctimas cada día 22 de mes, desde hace 11 años, a la que asistieron decenas de indígenas del municipio de Chenalhó.“Son nuestros hermanos tzotziles que fueron manipulados por el gobierno y aunque su culpa sea menor que la de los autores intelectuales que los utilizaron como títeres, ellos también tienen su parte”, enfatizó la organización. Confió en que la verdad sobre la matanza “tarde o temprano salga a la luz, aunque la quieran negar el gobierno y sus medios de comunicación”.

Las recientes revelaciones del archivo del Departamento de Defensa de Estados Unidos, sostuvo, “confirma lo que siempre hemos dicho y no se nos ha hecho caso: que los paramilitares que quemaron nuestras casas, robaron nuestras cosechas y masacraron a nuestros hermanos eran apoyados por la policía estatal y el Ejército Mexicano”.

En la homilía, Marcelo Pérez, párroco de Chenalhó, exigió a los obispos de México que “levanten su voz ante este nuevo golpe” contra los indígenas de Acteal: “la Iglesia es abogada de la justicia, y Dios aborrece la impunidad”.

Insistió en recordar “la verdadera historia y no permitir que el gobierno y sus instituciones de injusticia y los medios de comunicación que lo sirven, traten de borrar nuestra palabra para crear su propia historia, sus propios hechos y su propia justicia”.

Reprochó que la Corte diga ahora que “hay que investigar a los que fabricaron pruebas contra los acusados de la matanza. Nosotros decimos que ¡no!; hay que investigar a los que trataron de ocultar pruebas contra los paramilitares y contra el gobierno que los apoyó”; si los ministros siguen por ese camino, “pronto van a tapar completamente a los responsables de la masacre y quizá hasta van a acabar acusando a Las Abejas de haberla inventado”, advirtió.

Carlos Morfín Oteo, provincial de los jesuitas en México, consideró que la estrategia de armar grupos paramilitares para dividir a la población, que en 1997 “tenía como intención fracturar el tejido social para quitarle bases al Ejército Zapatista de Liberación Nacional” y dio como resultado la masacre, “sigue vigente” y de ella forma parte la resolución de la Corte que liberó a los 20 acusados el pasado 13 de agosto.

Dijo que ante la “injusta resolución” del Poder Judicial, “hay que recuperar la mirada y ponerla de nuevo en nuestros mártires de Acteal, que supieron convocarnos y generar entre nosotros caminos de solidaridad; mantener viva la esperanza, pues su sangre sigue siendo semilla de cristianos, de gente de buena voluntad que se indigna con la injusticia y busca caminos de solidaridad”.

Una lectura feminista sobre Acteal
R. Aída Hernández Castillo/La Jornada

El fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en torno al caso Acteal no hizo más que confirmar el desprestigio del Poder Judicial en México, ganado a pulso mediante una larga lista de resoluciones en contra de los movimientos sociales y en complicidad con los sectores del poder: protección a los genocidas del 68, a los gobernadores represores en Puebla y Oaxaca, a los paramilitares de Acteal; paralelamente rechazo a las controversias constitucionales de los pueblos indígenas, a las denuncias de Lydia Cacho, a los sobrevivientes de los movimientos estudiantiles del 68 y del 71.

Como feminista y como antropóloga jurídica, recorro cada uno de estos casos de impunidad y me llama la atención la manera en que la violencia hacia las mujeres sigue siendo legitimada y reproducida por el aparato de justicia, a pesar de todos los acuerdos internacionales firmados por el gobierno mexicano en los recientes diez años y de todas las leyes aprobadas para prevenirla y sancionarla, parecemos estar en el mismo punto que hace casi 12 años cuando se llevó a cabo la masacre de Acteal.
En ese entonces, un grupo de feministas que trabajábamos en la zona y que teníamos conocidas y amigas entre las mujeres asesinadas en Acteal, nos dimos a la tarea de recopilar testimonios de las sobrevivientes y de reconstruir desde una perspectiva de género la historia de la paramilitarización de los Altos de Chiapas. Estábamos movidas por una profunda tristeza e indignación ante la violencia con la que fueron masacrados hombres, mujeres y niños, pero también por la convicción de que no era un caso aislado de “violencia intracomunitaria”, sino parte de una estrategia más amplia de guerra de baja intensidad en la que los cuerpos de las mujeres se estaban utilizando como campo de batalla.

Cuando nos dimos a la tarea de escribir La otra palabra: mujeres y violencia en Chiapas, antes y después de Acteal, reaccionábamos también ante la indiferencia con la que se manejó la violación por parte de militares de las tres hermanas tzeltales Méndez Sántiz, el 4 de junio de 1994; la violación por parte de paramilitares de Silvia, Lorena y Patricia, tres enfermeras que trabajaban en San Andrés Larráinzar, el 4 de octubre de 1995; de la violación y tortura por parte de policías judiciales de Julieta Flores, activista de la Unión Campesina Popular Francisco Villa, el 15 de diciembre de 1995; la violación en la zona de los lagos de Montebello, el 26 de octubre de 1996, de Cecilia Rodríguez, activista chicana pro-zapatista y presidenta de la Comisión Nacional por la Democracia en México. Estos casos, todos denunciados y documentados, cuyos perpetradores nunca fueron castigados, nos llevaron a pensar que no era casualidad que la violación sexual y la violencia contra las mujeres estuvieran siendo utilizadas como arma de represión tanto por grupos paramilitares como por el propio Ejército Federal, ni que hayan sido mayoritariamente mujeres las asesinadas en la masacre de Acteal. La participación política de las mujeres indígenas las había convertido en una amenaza, tanto para las estructuras de poder comunitario, como para los grupos de poder estatal y nacional. Paralelamente, las ideologías patriarcales que ven a las mujeres como depositarias del honor familiar, hacen que en muchos contextos de guerra el ataque y la violación a las mujeres sean vistos como un ataque a los hombres del grupo enemigo. El grito de ¨Hay que acabar con la semilla”, enarbolado por los paramilitares al atacar a las mujeres embarazadas en Acteal, expresa mucho del contenido patriarcal de estas prácticas de guerra. La ideología compartida por un amplio sector de la población de que las mujeres somos por excelencia fuentes de vida nos convierte a la vez en un importante objetivo de guerra.

En los 11 años que han pasado desde la masacre de Acteal, el gobierno mexicano ha firmado los protocolos facultativos de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (2002), y de la Convención Contra la Tortura (2005). así como la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención Belem do Pará 1998). Estos compromisos internacionales han sido letra muerta y no han limitado ni frenado a las fuerzas represivas del Estado. En estos 11 años nos ha tocado documentar la violación sexual de las mujeres de Atenco por parte de efectivos policiacos; la violación y asesinato de Ernestina Ascención Rosario, por parte de cuatro efectivos del Ejército en la Sierra de Zongolica, en el estado de Veracruz; la violación y tortura de Inés Fernández Ortega, en Ayutla de los Libres, Guerrero, por parte de militares, por mencionar dos de los casos más denunciados.

Pero no se trata de casos aislados pues, según reportes de Amnistía Internacional, desde 1994 a la fecha se han documentado 60 agresiones sexuales contra mujeres indígenas y campesinas por parte de integrantes de las fuerzas armadas, sobre todo en los estados de Guerrero, Chiapas y Oaxaca (precisamente estados en donde hay una gran efervescencia organizativa).

 

La resolución de la Suprema Corte de Justicia en torno a Acteal nos confirma que el gobierno mexicano no sólo ha fallado en prevenir y sancionar el feminicidio, entendido en un sentido amplio cómo “una categoría que incluye toda aquella muerte prematura de mujeres ocasionada por una inequidad de género caracterizada por la violación histórica, reiterada y sistémica de sus derechos humanos y civiles”, como nos lo ha demostrado la investigación promovida por la 59 Legislatura sobre violencia feminicida en México, sino que ha sido indirecta y directamente responsable de la utilización de la violencia física y sexual como estrategias represivas contra los movimientos sociales. Para el caso Acteal y para todos los otros casos de violencia de género documentados, exigimos que el gobierno mexicano cumpla con los compromisos internacionales adquiridos y haga justicia castigando a los culpables.

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