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Los contenidos periodísticos que se publican en este resumen informativo son responsabilidad exclusiva de sus medios emisores y no representan, de manera alguna, la opinión de la Coordinación para el Diálogo y la Negociación en Chiapas.
México, D.F, 7 de septiembre de 2008
CHIAPAS
Designan en Chiapas a nuevo fiscal para el caso Acteal
Elio Henríquez escribe desde San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, que el gobernador Juan Sabines Guerrero designó a Armando Hernández García fiscal para el caso Acteal, en sustitución de Noé Maza Albores, quien fue despedido siete meses después de haber asumido el cargo. Hernández García se hará cargo de la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos en la Procuración y Administración de Justicia, de reciente creación. El secretario de Gobierno, Jorge Morales Mesner, dio posesión del cargo a Hernández García, pues, aseguró, cuenta con elementos profesionales, éticos y morales para desempeñar esa nueva función. El responsable de la política interna en Chiapas no informó a qué se debió el cese de Maza Albores, quien fue nombrado el 22 de diciembre pasado, justo cuando se cumplieron 10 años de la matanza de 45 indígenas tzotziles en Acteal, municipio de Chenalhó. Sin embargo, se ha especulado que el cese se debió a que a finales de julio pasado, Maza Albores declaró a la prensa que la fiscalía a su cargo apoyaría la revisión de expedientes penales de los 26 indígenas del municipio de Chenalhó que se encuentran presos por su presunta participación en el asesinato de los 45 tzotziles. (La Jornada)
CHIAPAS
Díaz Ochoa culpable de inseguridad
El responsable de la crisis de inseguridad en San Cristóbal de Las Casas, "es el presidente municipal, Mariano Díaz Ochoa", acusó en entrevista, el regidor del Ayuntamiento sancristobalense, Enoc Hernández Cruz. "La ley orgánica es muy clara y señala que el responsable de la seguridad y del control directo sobre la policía es el presidente municipal," enfatizó el regidor por el Partido del Trabajo. Apuntó que es imposible negar que en los últimos meses la inseguridad en la ciudad turística más importante de Chiapas se ha disparado, agudizando el problema no sólo en el primer cuadro, sino en diversos barrios y colonias, desatándose entre otros delitos, un sinnúmero de asaltos a casas-habitación. Hernández Cruz dijo que al ser San Cristóbal una ciudad turística el Ayuntamiento está doblemente comprometido a garantizar la seguridad de sus habitantes y de los turistas que la frecuentan, situación que no está sucediendo. (Diario de Chiapas)
Derruyen casa de cultura de Chamula para hacer mercado
Elio Henríquez escribe desde San Juan Chamula, Chiapas, que en este municipio indígena donde las tradiciones y las costumbres ancestrales se resguardan celosamente, a pocos parece importar la reciente demolición de la casa de la cultura y un museo. Los pocos que han intentado alzar la voz han sido víctimas de amenazas, pues para las autoridades es prioridad construir la central de abasto de San Juan Chamula, una de las pocas localidades que tenía una casa de la cultura. “No nos afecta en nada que se hayan tirado las casa de la cultura y el museo”, afirma el alcalde priísta Domingo López González. “Vamos a pedir al gobernador (Juan Sabines Guerrero) que nos dé dinero para hacer otra”. Las construcciones fueron demolidas hace varias semanas, poco después de la visita del presidente Felipe Calderón a este municipio y de que autorizara recursos para construir el mercado que albergará a los 400 comerciantes que están instalados en la enorme plaza ubicada en la cabecera, donde cada año se celebran el carnaval y la fiesta de San Juan, entre otras, así como plebiscitos y asambleas. En la casa de la cultura –que ahora funciona provisionalmente en un recinto particular, sin instalaciones adecuadas–, se ofrecían talleres de música tradicional, pintura, teatro guiñol, lectoescritura tzotzil y escultura en madera que permitían fabricar instrumentos musicales (arpas, guitarras, violines). Además albergaba una biblioteca y una sala de cómputo. (La Jornada)
Evacuan 11 municipios en Chiapas por riesgo de lluvias
El Sistema estatal de Protección Civil determinó la evacuación preventiva de algunas comunidades en zonas bajas y vulnerables de 11 municipios de la región de la Costa y el Soconusco, Chiapas, ante la previsión de fuertes lluvias. En un comunicado, la dependencia estatal informó que esto es debido a las intensas lluvias que se han presentado a causa de una baja presión ubicada frente a las costas de Chiapas y Oaxaca. Los municipios donde se realizó el desalojo de viviendas son Villacomaltitlán, Tuzantán, Huehuetán, Mapastepec, Huixtla, Mazatán, Metapa, Pijijiapan, Acapetahua, Suchiate y Tapachula. Dijo que la instrucción del gobernador Juan Sabines es atender de manera cordial a las familias que se encuentren en refugios. Para ello, las dependencias gubernamentales mantienen un trabajo coordinando con el propósito de que los días que la población desalojada permanezca fuera de sus viviendas la pasen en las mejores condiciones. (Milenio)
ARTÍCULOS, COLUMNAS Y EDITORIALES
Dos caras de poder (indígena): un mismo pueblo
Epifanio Díaz Sarabia escribe en su artículo que “los movimientos sociales en América Latina y, localmente, el zapatismo, nos plantean dos situaciones contemporáneas de debate respecto de las formas de acceder al Estado y de ejercer el poder.” (La Jornada. Se anexa)
TEXTOS
Dos caras de poder (indígena): un mismo pueblo
Epifanio Díaz Sarabia/ abogado trique/La Jornada
Los movimientos sociales en América Latina y, localmente, el zapatismo, nos plantean dos situaciones contemporáneas de debate respecto de las formas de acceder al Estado y de ejercer el poder. Históricamente, las izquierdas (revolucionarias o reformistas) han apostado a transformar la realidad social mediante la toma del poder del Estado. Frente a esta postura, a finales del siglo XX fueron ganando terreno nuevas elaboraciones teóricas cuya máxima es “cambiar el mundo sin tomar el poder”.
Independientemente del debate suscitado entre ambas construcciones teóricas, creemos que el proceso sociopolítico iniciado en la región triqui, sobre todo a partir de la constitución del municipio autónomo de San Juan Copala (MASC), resulta ilustrativo de estas dos caras de poder que al conjugarse en un pueblo indígena hace que el debate sea aún más interesante.
Como respuesta a la escalada de violencia y represión sistemática contra el pueblo triqui a finales de los años setenta, en noviembre de 1981 se formó el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT). Una década después, con saldo de más de 300 muertos y desaparecidos, el MULT alcanzó su más alto desarrollo organizativo entre 1995 y 2000. Para principios de la presente década ya formaba una verdadera fuerza contrahegemónica regional, que lo mismo trastocó los cimientos sociopolíticos de las sociedades mestizas aledañas que reivindicó la cultura propia, al tiempo que verificaba la capacidad del movimiento indígena para conducir procesos de transformación social.
En agosto de 2003 el MULT optó por acceder a la estructura estatal mediante la formación del Partido de Unidad Popular (PUP). Este hecho, por sí mismo, no está alejado de la realidad latinoamericana, donde los movimientos sociales, particularmente los indígenas, han apostado a esta vía. Incluso, la formación del PUP es plausible desde el punto de vista estrictamente democrático, al ser el primer partido indígena que se constituye en nuestro país. Sin embargo, el desarrollo que siguió a la formación del PUP deja mucho que desear. Entre estas deficiencias tenemos el rompimiento de la relación orgánica entre los dirigentes del partido y la base social o las comunidades, y la nula propuesta de reformas legislativas, por mencionar sólo dos ejemplos. Además, puso en evidencia la difícil asimilación de conducción de movimientos sociales de gran dimensión por parte del movimiento indígena, sin previos conocimientos de procesos de transformación social, contrario a lo que ocurre en los países sudamericanos.
Todo ello condujo a la escisión del MULT y posterior formación del MULTI y el denominado MASC en enero de 2007. El municipio autónomo tiene antecedentes inmediatos en la coyuntura política que dejó la movilización de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca de finales de 1996. Congruente con la decisión adoptada por el zapatismo, mediante las juntas de buen gobierno después de las contrarreformas constitucionales de agosto de 2001, la dirigencia del MASC parece decidida a llevar a la praxis la máxima de “cambiar el mundo sin tomar el poder”, a no ser que aún no cuenta con un proyecto acabado sobre autonomía y sigue apelando, en el discurso y en los hechos, a la relación con el Estado. Situación que si bien es cierto aleja al MASC del tipo de autonomía planteada por el zapatismo, refleja la necesaria relación con el Estado mientras éste subsista.
Así, el curso que ha seguido la organización política del pueblo triqui, con todos sus vaivenes, nos alecciona sobre dos posibles rumbos en los que el movimiento indígena nacional puede encaminar su lucha. En primer lugar, la articulación, posicionamiento y alianza de los sujetos sociales indígenas con un movimiento social más amplio y plural, en consecuencia, la aspiración legítima de toma del poder estatal por conducto de alguna agrupación política o, mejor aún, mediante instituciones propias, como las elecciones por usos y costumbres arraigados entre los pueblos, o bien, la construcción de autonomías en cualquiera de sus formas (regional, municipal o desde las comunidades) que, desde el punto de vista político, deriva necesariamente en la descentralización y restructuración del propio Estado. En el primer caso, se debe tener en cuenta que el partido a construir deberá, ante todo, ser de corte multicultural, lo que implica erradicar la concepción tradicional de partidos de masas practicada por la izquierda mexicana durante décadas.
En el segundo ejemplo, el tipo de autonomía que se construya debe retomar necesariamente el aspecto político que adquirió en el ínter del movimiento zapatista. Es decir, se requiere de un proceso de conformación de autonomías que no menosprecie al Estado en tanto éste todavía rija las relaciones socioeconómicas desatadas por el liberalismo desde la conformación misma de los actuales Estados-nación. Así, tanto el MULT como el MASC deben hacer un balance de sus procesos políticos que sin querer llaman la atención a más de un movimiento indígena y no indígena.
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