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Los contenidos periodísticos que se publican en este resumen informativo son responsabilidad exclusiva de sus medios emisores y no representan, de manera alguna, la opinión de la Coordinación para el Diálogo y la Negociación en Chiapas.
México, D.F, 21 de noviembre de 2008
COCOPA
Previsible, nuevo activismo de la Cocopa en Chiapas
Hermann Bellinghausen escribe desde San Cristóbal de las Casas, Chiapas, que la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA), que ha permanecido poco activa desde hace años, podría iniciar acciones que viene anunciando desde 2007, aunque esporádicamente, la duradera presidenta del organismo bicamaral Martha Cecilia Díaz Gordillo, diputada federal panista. Pero más allá de sus declaraciones, lo que podría dar pie a un nuevo activismo de la comisión es la publicación del libro, actualmente en prensa, Comunidades zapatistas: experiencias diversas de indígenas chiapanecos con el EZLN, editado por Marco Estrada Saavedra y Juan Pedro Viqueira para El Colegio de México (Colmex), volumen de orientación antizapatista y hasta contrainsurgente, aunque bajo un meticuloso velo académico de presunta imparcialidad. (La Jornada. Se anexa)
EZLN
Desisten viudas de entrar a Pasta de Conchos
Seis viudas de Pasta de Conchos en San Juan de Sabinas decidieron no entrar este jueves a la mina como lo anunciaron, a tratar de reanudar el rescate de los restos de los 63 carboneros, que siguen sepultados en el tiro desde hace casi dos años. Unas 80 personas, entre ellas media docena de viudas, familiares de los fallecidos, trabajadores de Cananea, afines al destituido líder nacional minero, Napoleón Gómez Urrutia, traspasaron "la pluma" y entraron a las instalaciones del fundo, hasta la bocamina, pero no bajaron. Decidieron esperar hasta el mes de enero, o hasta que se capacite a unos 40 trabajadores a quienes les pagarán 200 pesos diarios. Según algunas viudas, admitieron que Gómez Urrutia, autoexiliado en Canadá, sobre quien pesan varias órdenes de aprehensión, las apoyará económicamente y también "La Otra Laboral", vinculada al movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) del subcomandante Marcos, del estado de Chiapas. (El Universal, El Financiero, La Jornada)
CHIAPAS
Llama Juan Sabines a construir una cultura de paz y respeto en Chiapas
En una inserción pagada se menciona que, al encabezar una intensa gira de trabajo por los municipios de Chalchihuitán y Chenalhó, el gobernador constitucional de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, hizo un llamado a construir una cultura de paz y de respeto, “esa paz duradera que tanto nos demanda nuestro pueblo”. Acompañado del presidente municipal de Chenalhó, lanzó una convocatoria para que nunca más la violencia sea el común denominador en Chiapas. “Yo quiero que todos nos unamos en la construcción de la cultura de paz en Chenalhó, construyamos cada día esa paz duradera que tanto demanda nuestro pueblo”, enfatizó. (La Jornada)
Explorará gobierno cuencas de hidrocarburos en la Lacandona
La Secretaría de Energía (Sener) pretende efectuar trabajos de exploración de hidrocarburos en la Selva Lacandona en la frontera con Guatemala, pues es una de las grandes cuencas con potencial del Sureste de la República, dijo la titular de la dependencia, Georgina Kessel Martínez. Expuso que no sabe si está programado para el siguiente año la exploración en la Lacandona, pero la meta es alcanzar para el 2021 una producción de 500 mil barriles diarios de producción en distintas puntos ubicaciones en el Sureste de México. Kessel Martínez detalló que la reforma aprobada el pasado 28 de octubre por el Congreso de la Unión es y será sustantiva para el desarrollo del sector, "lo que estamos haciendo es trabajar en la instrumentación de esa innovación, particularmente en lo que se refiere al sistema de contratación, es un fortalecimiento muy importante para las autoridades de regulación". (El Heraldo de Chiapas, Diario de Chiapas, Cuarto Poder)
Detienen a ex alcaldes chiapanecos
El Ministerio de Justicia de Chiapas detuvo a Lindoro Jiménez Ruiz y Aharón Hernández López, ex alcaldes de los municipios de La Trinitaria y La Independencia, respectivamente, como probables responsables de peculado, ejercicio indebido del servicio público y asociación delictuosa. Horas después, habitantes de la cabecera municipal de La Independencia impidieron el desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana y retuvieron a cuatro policías para exigir la liberación de Hernández López, lo que derivó en un enfrentamiento con la policía municipal que no pasó a mayores. (La Jornada)
Bloquean puente fronterizo en Chiapas
Cientos de campesinos mantienen un bloqueo intermitente en el puente internacional de Frontera Talismán, que une a México con Guatemala, en demanda de una tarifa justa en la energía eléctrica en Chiapas y no de programas de subsidio. El vocero de los inconformes, Enrique Pérez Cancino, consideró necesaria una revisión de las tarifas, “porque en el caso de Chiapas, uno de los estados más marginados y más pobres en el país, los costos por consumo eléctrico son de los más caros”. Señalaron que en Chiapas hay gente que “se aprovecha de los campesinos para engañarlos y vender sus tierras a empresas mineras multinacionales que extraen oro, plata, uranio y demás riquezas, dejando graves daños a la salud y al ambiente”. En tanto, el titular de la Secretaría de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar Prieto, se reunió con representantes de Bienes Comunales Zona Lacandona, a quienes reiteró la voluntad de resolver los problemas agrarios con respeto a los derechos de las comunidades y pobladores. (Milenio)
ARTÍCULOS, COLUMNAS Y EDITORIALES
EZLN: primer cuarto de siglo
Jaime Martínez Veloz escribe en su artículo que “mientras en 1983 el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, lanzaba con gran despliegue teatral su iniciativa de defensa estratégica, denominada Guerra de las Galaxias, la cual suponía una revolución en la estrategia sobre disuasión nuclear, en la comunidad de Ibarra, municipio de Ocosingo, en las profundidades de la selva chiapaneca se daban cita los comandantes, subcomandantes, milicianos y milicianas para formalizar la integración del Ejército Zapatista de Liberación Nacional: más de 5 mil milicianos, milicianas y mandos superiores marcharon en una demostración de organización, disciplina y destreza militar lograda durante varios años trabajo y esfuerzo colectivo. (La Jornada. Se anexa)
EZLN: 25 años después
Eduardo González Velásquez menciona en su artículo que “el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ya cumplió un cuarto de siglo de vida. Lejos está aquel 17 de noviembre de 1983, cuando siete guerrilleros lo fundaron en la parte ‘más selvática de la selva’. Veinticinco años después el EZLN sigue ahí, y con él las contradicciones: la pobreza en los parajes indígenas, la marginación, la falta de oportunidades.” (La Jornada Jalisco. Se anexa)
TEXTOS
Previsible, nuevo activismo de la Cocopa en Chiapas
Hermann Bellinghausen/La Jornada
San Cristóbal de las Casas, Chiapas. La Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), que ha permanecido poco activa desde hace años, podría iniciar acciones que viene anunciando desde 2007, aunque esporádicamente, la duradera presidenta del organismo bicamaral Martha Cecilia Díaz Gordillo, diputada federal panista.
Pero más allá de sus declaraciones, lo que podría dar pie a un nuevo activismo de la comisión es la publicación del libro, actualmente en prensa, Comunidades zapatistas: experiencias diversas de indígenas chiapanecos con el EZLN, editado por Marco Estrada Saavedra y Juan Pedro Viqueira para El Colegio de México (Colmex), volumen de orientación antizapatista y hasta contrainsurgente, aunque bajo un meticuloso velo académico de presunta imparcialidad.
Estrada Saavedra, del Centro de Estudios Sociológicos del mismo Colmex, ha colaborado con la Cocopa de la actual legislatura en un diagnóstico sobre la situación de las comunidades en las regiones indígenas donde están los municipios autónomos zapatistas. Con el título Chiapas hoy, este diagnóstico sería publicado de manera tripartita por el Congreso de la Unión, el Colmex y el gobierno de Chiapas. El libro mencionado, aunque se trata de una compilación académica, vendría siendo un subproducto de esa documentación efectuada por el Colmex.
Meses atrás, la legisladora Díaz Gordillo anunció que antes de que concluyera el año la Cocopa realizaría un “acercamiento con comunidades zapatistas y efectuaría gestiones para obras de beneficio social”, lo cual, dijo, “ha sido solicitado por algunos poblados donde habitan militantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)”.
Díaz Gordillo manifestaba “que el escenario en los casi 15 años del levantamiento zapatista se ha transformado, por eso se tiene que pensar no en la visión del diálogo entre las partes que se tenía, sino plantear otras alternativas; tenemos que pensar cómo acercar a las partes, lo importante será seguir combatiendo la pobreza, al impulsar el desarrollo social y la economía”.
No mencionaba, en cambio, que las condiciones de diálogo entre el gobierno federal y los rebeldes están entrampadas desde 1996, con el incumplimiento gubernamental de los acuerdos firmados con el EZLN en San Andrés. Esta situación se extremó con la aprobación por todos los partidos políticos de la llamada “ley indígena”, que no cumplió con la propuesta de la propia Cocopa, aceptada por los zapatistas e impulsada en 2001 con la comparecencia de la comandanta Esther en el Congreso de la Unión, en nombre del EZLN y el Congreso Nacional Indígena.
La legisladora anunció que la Cocopa pretendía desarrollar “una labor de acercamiento y de diálogo entre la comisión plural legislativa y las comunidades indígenas de la selva Lacandona, sin causar imposiciones, más bien respetando los derechos de las comunidades”. Ese activismo, que por cierto no se ha iniciado, prometía repetir el guión del último comisionado para el diálogo y la paz del gobierno federal, el también panista Luis H. Álvarez. Con el gobierno de Felipe Calderón, esta figura institucional ha desaparecido.
Durante el sexenio de Vicente Fox, Álvarez recorrió comunidades leales al oficialismo (y siempre que pudo, comunidades divididas con presencia zapatista) como gestor de inversiones y programas, en una actuación que fue repetidamente señalada como contrainsurgente por las comunidades en resistencia.
Díaz Gordillo, al anunciar las eventuales visitas de la Cocopa a localidades indígenas, destacaba que “hay comunidades que han aceptado el ingreso de algunos programas de gobierno, dicen ‘sí a los programas pero no renunciamos a nuestra misión principal, el reconocimiento de los derechos y la cultura indígena’”.
Paralelamente, las investigaciones de Estrada Saavedra han producido una “guía de forasteros” para la Cocopa, que incluye ensayos de diversos especialistas sobre lo que presumen que son las formas de gobierno autónomas zapatistas en las distintas regiones de indígenas, y los “conflictos” que les atribuyen. En torno a la tesis del investigador sobre el EZLN “como sistema de protesta” (adaptando a su modo la teoría de “sistemas sociales” del gurú alemán de la sociología Niklas Luhman), se publican trabajos de Juan Pedro Viqueira y colaboradores sobre los equilibrios en San Andrés Larráinzar, y del director del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS-Sureste), José Luis Escalona Victoria, acerca de los “pueblos” tojolabales de Las Margaritas. Se agregan capítulos de la zona norte y la región de Altamirano.
EZLN: primer cuarto de siglo
Jaime Martínez Veloz/La Jornada
Mientras en 1983 el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, lanzaba con gran despliegue teatral su iniciativa de defensa estratégica, denominada Guerra de las Galaxias, la cual suponía una revolución en la estrategia sobre disuasión nuclear, en la comunidad de Ibarra, municipio de Ocosingo, en las profundidades de la selva chiapaneca se daban cita los comandantes, subcomandantes, milicianos y milicianas para formalizar la integración del Ejército Zapatista de Liberación Nacional: más de 5 mil milicianos, milicianas y mandos superiores marcharon en una demostración de organización, disciplina y destreza militar lograda durante varios años trabajo y esfuerzo colectivo.
Mientras el mundo se impactaba con la invasión del ejército estadunidense a la pequeña isla de Granada, en un lugar apartado de Chiapas un núcleo cada vez mayor se organizaba en el rigor del trabajo clandestino.
Cuando Chiapas en términos políticos sólo era concebido como un granero de votos para el PRI, discretamente avanzaba en ese mismo territorio la creación de la organización política no electoral más consistente del México contemporáneo.
La aparición pública del EZLN el primero de enero de 1994 fue resultado de muchos años de esfuerzo y aprendizaje colectivo, y tenía y tiene muchos otros de nuevos aprendizajes y nuevas enseñanzas. Nadie pudo criticar o descalificar las causas ni las banderas zapatistas.
Cuando menos nadie, ni mucho menos el gobierno, tenía la autoridad moral para hacerlo. Después de la etapa de confrontación militar, la movilización nacional demandó el silencio de las armas y respuestas para las justas demandas zapatistas. El EZLN, aunque bien preparado en lo militar, aceptó el reto de enfrentar en el terreno de la política la solución de sus causas, pero los políticos le fallaron.
La creación de un espacio para la construcción de acuerdos y el esfuerzo realizado por el EZLN, organizaciones de la sociedad civil, la Conai y la primera Cocopa fueron tirados al bote de la basura, primero por el gobierno de Ernesto Zedillo, y después por el de Vicente Fox, ante la displicencia y complacencia de las dirigencias partidarias.
En paralelo con los diálogos, el gobierno financiaba organizaciones paramilitares para confrontar al zapatismo con desenlaces como el del artero crimen de Acteal o, en el colmo de la política pendenciera, se fomentaron y promovieron supuestas deserciones zapatistas, que eran publicitadas mediante parodias de “entrega de armas” a cambio de apoyos oficiales como logros de los gobiernos locales.
En estos años, el zapatismo ha sorteado todo tipo de provocaciones y descalificaciones mediante acciones y trabajo creativo surgido de las propias comunidades zapatistas.
Después de la negación de las instituciones del Estado Mexicano para cumplir con los acuerdos de San Andrés, el EZLN creó las juntas de buen gobierno, que han mantenido la cohesión de las comunidades zapatistas, bajo una actitud de resistencia, donde sólo a partir de sus modestos recursos y los de organizaciones solidarias han salido adelante en los proyectos educativos, de salud, de trabajo y de todo tipo que se han propuesto hacer.
Es necesario puntualizar que el detonador de la modificación de la geografía política o la transformación de la infraestructura estatal ha sido en gran medida por la presencia zapatista. Hacerlo resultaría mezquino y aunque el EZLN jamás ha solicitado reconocimiento alguno, lo cierto es que sin el zapatismo Chiapas sería distinto, con problemas mayores de los que actualmente existen. Sin embargo, en muchos casos y lugares se minimizan los esfuerzos del zapatismo en un inútil intento de desvanecer la presencia de una organización que ha trascendido desde su aparición a cuatro presidentes de la República y siete gobernadores.
La organización comunitaria y la fortaleza de su estructura militar no sólo están intactas, sino que se ha renovado con la incorporación de las nuevas generaciones de jóvenes, muchos de los cuales todavía no nacían cuando el zapatismo estaba en sus primeras etapas.
Es cierto que las condiciones nacionales han cambiado y quizá hoy no se puedan concretar los anhelos zapatistas, pero han aprendido a acompasar sus tiempos para saber cuándo hay que callar y cuándo actuar. Hay que saber escuchar sus silencios y no malinterpretarlos.
Sus tiempos no son los de la política oficial, mucho menos tienen interés en las disputas palaciegas, pero tampoco son omisos ni olvidadizos. Tienen memoria, tienen recuerdos, pero nunca pierden de vista el horizonte ni su propósito original.
Mientras esto pasa, al igual que en el 83, cuando nadie pensaba en los indígenas mexicanos, hoy 25 años después las instituciones de la República deberían aprender de esa terca maestra que se llama “realidad social” y reconocer que las causas que dieron origen al levantamiento zapatista siguen vigentes y que más tarde o más temprano, aparecerán de nueva cuenta en un escenario nacional, cada vez más complejo y contradictorio.
Enhorabuena por los zapatistas y su primer cuarto de siglo.
EZLN: 25 años después
Eduardo González Velásquez/La Jornada Jalisco
El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ya cumplió un cuarto de siglo de vida. Lejos está aquel 17 de noviembre de 1983, cuando siete guerrilleros lo fundaron en la parte “más selvática de la selva” (subcomandante Marcos dixit). Veinticinco años después el EZLN sigue ahí, y con él las contradicciones: la pobreza en los parajes indígenas, la marginación, la falta de oportunidades. La democracia que no termina de nacer porque su gestación es boicoteada por una partidocracia cara e ineficiente. La autonomía de las comunidades, que más que exigir concesiones al Estado busca una profunda reforma política y social. Las armas que aspiran a no ser utilizadas pero que presionan; los zapatistas ceden el uso pero no su posesión. La llamada sociedad civil que no logra comprometerse de mejor manera con el movimiento zapatista. Los discursos oficiales y oficiosos que nos pintan una realidad que sólo existe en la mente de quien la produce. Las comunidades indígenas siguen esperando formar parte del proyecto de nación que históricamente las ha ignorado. Se reconsideran los problemas indígenas en la agenda nacional, pero avanzamos muy lentamente cuando no retrocedemos. Chiapas es más grande que su geografía, pero las comunidades parecen empequeñecer.
Es noviembre de 2008 y nos hemos acostumbrado a ignorar a un movimiento guerrillero, político y social que existe en el sur del país. La costumbre es lo que duele. La ignorancia es lo que mata. El camino ha sido largo, a veces parece más. La violencia se instala sistemáticamente en los territorios indígenas como otro miembro de la familia. La violencia se vuelve cotidiana. Cercana. Se aferra. Quema la piel, desgarra la entraña. Luego de un cuarto de siglo, el EZLN nos ha dejado varias enseñanzas que deberíamos tomar en cuenta para avanzar como sociedad. Para organizarnos de manera diferente y no necesariamente como lo hacen ellos.
Desde mediados de los años 90 el EZLN enseña, aunque pocos sean los que aprenden. La manera vertical de la organización política bajo la cual eran dominados miles de indígenas chiapanecos a través del PRI, de la Confederación Nacional Campesina y del Instituto Nacional Indigenista, fue cambiada por una organización horizontal sentada en las bases de una línea de masas donde los derechos y las obligaciones se empatan entre los miembros de la sociedad. De esta manera, el EZLN ha logrado traspasar la barrera de una organización vertical que nada aporta en la construcción de una sociedad democrática. La autoridad “somos todos”, reza una máxima zapatista.
No podemos negar la fuerte presencia de una cultura machista en el mundo indígena mexicano; sin embargo, en las comunidades zapatistas las mujeres han conseguido ser escuchadas y tomadas en cuenta para todas las actividades del movimiento sin distingo de los hombres. El primer triunfo político de las mujeres fue ser aceptadas como milicianas dentro de las filas armadas del EZLN; pero la petición no se detuvo ahí, consiguieron ser madres al mismo tiempo que cargar el fusil; para rematar se han constituido como jefas de unidades militares formadas por hombres. En cuanto a la política, son varias las mujeres que hoy forman parte de la Comandancia General del EZLN. Sobra decir que su voz se escucha fuerte en el mundo indígena zapatista.
Otra de las enseñanzas es la puesta en marcha de la autonomía política. Así nacieron los Caracoles. Las comunidades indígenas deciden no esperar más el “permiso” del gobierno y apuestan por poner en marcha el espíritu de los Acuerdos de San Andrés.
Así, a través de las Juntas de Buen Gobierno buscan consolidar su desarrollo y autonomía. La esencia de los Caracoles es combinar en la praxis la construcción del poder a través de una red de pueblos autónomos y la integración del poder por medio de los autogobiernos. La construcción y la integración del poder son indispensables para una política de resistencia y de creación de comunidades y redes de comunidades que fortalezcan la democracia, la dignidad y la autonomía de la base de cualquier proyecto de lucha.
El eje rector de la práctica política en los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (Marez) es la consulta a las comunidades. A través de esta práctica se busca auditar la labor de los gobernantes. Esta manera de gobernar no la conjugan las elites de nuestra clase política. De esta manera, los zapatistas se alejan de la política partidista y la lucha electoral, contrariamente lo que intentan es construir una red de comunidades autónomas. La autonomía de las comunidades zapatistas se ha colocado en la cresta de la ola al participar y articular la lucha creciente en América Latina y el resto del mundo contra la globalización y las políticas neoliberales de saqueo, depredación y conquista.
Las prácticas y los discursos del EZLN se han convertido en referente obligado de una izquierda social, y por lo mismo han resultado incómodos no sólo para la derecha en el poder, sino para la izquierda partidista-electorera representada por el PRD y su burocracia decadente que se remolina en torno a las migajas del pastel que el PAN y el PRI les permiten tomar debajo de la mesa.
Como hace más de 14 años, cuando apareció públicamente el EZLN, no faltan las voces que aseguran que el fin del movimiento ha llegado. Que la historia los consumió. Que el pasado los alcanzó y que el futuro se les fue. Hoy, como desde 1994, las prácticas y los discursos zapatistas continúan constituyéndose como un claro ejemplo de dignidad y fortaleza en el quehacer político y social de nuestro país. Su impacto dentro y fuera de México crece, aunque no a la velocidad que quisiéramos; sin embargo, la coherencia de los zapatistas entre lo que dicen y lo que hacen potencializa su ética y su compromiso con la sociedad. Todo ello, a pesar del cerco militar, la desinformación mediática y la ofensiva económica que por una década y media, desde su aparición en 1994, han soportado por parte de los poderes fácticos de nuestro país.
A 25 años de su fundación y luego de un difícil ascenso en la vida política de México, el EZLN es un movimiento que no se rinde ni se vende, y aquella pregunta lanzada al gobierno y a la sociedad en enero de 1994: “¿de qué tenemos que pedir perdón?”, continúa calando hondo en la clase política mexicana.
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