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Los contenidos periodísticos que se publican en este resumen informativo son responsabilidad exclusiva de sus medios emisores y no representan, de manera alguna, la opinión de la Coordinación para el Diálogo y la Negociación en Chiapas.
México, D.F, 18 de febrero de 2008
COCOPA
El Ejército debe responder a denuncias de hostigamiento: diputados
La Cámara de Diputados planteará ante el secretario de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar Prieto, las denuncias de grupos zapatistas y organizaciones campesinas por el despojo de tierras en Chiapas. Martha Cecilia Díaz Gordillo, presidenta de la Comisión Bicamaral de Concordia y Pacificación, afirmó que están listas las estadísticas de las tierras ocupadas por el EZLN y otras organizaciones tras el levantamiento de 1994 en esa entidad. (La Jornada. Se anexa)
EZLN
Bases zapatistas a la vida institucional
Hemos llegado a la conclusión de que hemos, de alguna manera, perdido tiempo y oportunidades de lograr beneficios para nuestras familias, sólo por mantener una postura radical, en base a una ideología política y armada, así que decidimos pedir al gobierno de Juan Sabines Guerrero nos permita reintegrarnos a la vida institucional, reclamando los apoyos y beneficios a que como mexicanos tenemos derecho. Así lo dio a conocer Mario Ruiz Gómez, representante de al menos 56 personas entre hombres y mujeres integrados en familias que habitan en la comunidad Las Delicias, Municipio de El Bosque, y que desde 1994 decidieron seguir la lucha armada del EZLN, e integrarse también al municipio autónomo de San Juan de la Libertad, y que a partir de ese año se negaron a recibir los apoyos gubernamentales. De acuerdo con Marcelino Méndez Díaz, desde esa fecha hasta el día de hoy han visto que las demás familias que habitan en su ejido han sido objeto de numerosos apoyos por parte del gobierno y ellos no han recibido nada. Estando más marginados que nunca, han optado por pedir al gobierno del estado los incluya en la vida institucional. (Diario de Chiapas)
Encuentran balines en el predio de otomíes
Bolsas con balines, pilas para teléfono celular y computadoras fueron encontrados en el predio 342 de la avenida Chapultepec, a un lado de donde explotó un artefacto el pasado vieres. Durante una diligencia de investigación realizada por personal de Servicios Periciales de las Procuradurías General de Justicia del D.F. y de la República, también se encontraron pintas y murales relacionados con el EZLN. Sobre la detección de las pilas para celular y los balines, se indicó que, desde el viernes, las autoridades capitalinas establecieron que estos últimos artefactos fueron utilizados en el explosivo como metralla. Hasta el vienes, este predio estaba ocupado por aproximadamente 180 personas, integrantes de familias de origen otomí, quienes fueron desalojados luego de la explosión. Durante una inspección ocular y de levantamiento de evidencias, se ubicó en este lugar una vecindad, descrita como sumamente deteriorada, con dos murales relacionados con el EZLN. Ambas pinturas están el la barda que divide los predios 342 y 346, éste último donde ocurrió la explosión. De acuerdo con las investigaciones realizadas por autoridades locales y federales, en las pintas aparece la imagen de la cara del subcomandante Marcos. En las investigaciones por estos hechos están participando la PGR, la PGJDF, con sus áreas de servicios periciales y el CISEN. (Excélsior)
CHIAPAS
Exhortan a indígenas a no dejarse engañar
El delegado en Chiapas de la CDI, Jesús Aguilar Muñoz, hizo un llamado a las comunidades indígenas a no dejarse sorprender respecto a la entrega de recursos económicos, ya que esto se hace de manera directa, por lo que ninguna persona o grupo debe condicionar los apoyos que otorga dicha dependencia. Aguilar Muñoz dijo que la entrega de estos recursos se hace de manera directa, sin intermediarios, por lo que invitó a los diferentes grupos indígenas del estado a denunciar cualquier acto individual de promoción ante las autoridades competentes. "Exhortamos a todas las comunidades indígenas del estado a denunciar estos actos, ya que los recursos que se otorgan no deben ser condicionados porque son programas especialmente diseñados para ser entregados sin nada a cambio", indicó el funcionario federal. El titular de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas afirmó que la dependencia a su cargo estará atenta a cualquier tipo de denuncia que se haga en torno a los recursos que destina el CDI en el estado. (Cuarto Poder)
Denuncia Felipe Arizmendi casos de tortura en Chiapas
Elio Henríquez, corresponsal escribe desde San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, que el obispo de esta entidad, Felipe Arizmendi Esquivel, dijo tener conocimiento de casos de tortura perpetrados por policías estatales, y exigió a las autoridades investigarlos y castigar a los responsables. El prelado aseguró que “se tienen evidencias” de que el profesor Felipe Hernández Yuena, del municipio de Venustiano Carranza, “fue torturado” luego de su detención, el pasado 5 de febrero, acusado de participar en movilizaciones contra el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. En entrevista, después de celebrar la misa del mediodía, agregó que en Palenque la policía torturó a cuatro centroamericanos y un mexicano –cuyos nombres no proporcionó– acusados de homicidio. “Los culparon de un delito que creemos que no cometieron”, manifestó. (La Jornada, Cuarto Poder)
Exigen indemnización por terrenos en Chiapas donde se construyó autopista
Al menos siete hectáreas de terreno donde se ubica la autopista federal Arriga-Ocozocuautla de Espinosa, adjudicada a la empresa Concesionaria México España, propiedad de la familia del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, se encuentran ocupadas ilegalmente, debido a que nunca se concretó la expropiación ni se indemnizó a los ejidatarios dueños de esos predios. La disputa por los terrenos ejidales de la zona donde el presidente Felipe Calderón Hinojosa inauguró la vía, apenas en enero pasado, es considerada por la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) uno de los focos rojos de la entidad. Según documentos emitidos en el juicio legal interpuesto por ejidatarios de Unión Calera ante la Procuraduría Agraria, la SRA y la Secretaría de Gobierno del estado, el 30 de junio de 2001 los campesinos firmaron un convenio de “ocupación previa” por poco más de siete hectáreas de terreno. El convenio fue firmado por la entonces secretaria de administración estatal, Nelda Camacho Alayola, y por Rosa Iliana Palacio Ramos, representante de la Procuraduría Agraria, además de la presidenta ejidal, Elvira Fajardo Cruz. (La Jornada)
Critican registro de Constantino Kanter en el PRD
Alfonso Ramírez Cuéllar, candidato a presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), criticó que corrientes políticas internas permitieran el registro como militantes de “personajes provenientes del PRI, vinculados a grupos paramilitares” en Chiapas. “Es una vergüenza.” De gira por esa entidad, citó el caso de Jorge Constantino Kanter, líder ganadero a quien, dijo en un comunicado, se acusa de “mantener posturas racistas y de haber financiado guardias blancas en los años 90, en el contexto de la rebelión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional”. (La Jornada)
GRUPOS ARMADOS
GDF revisa expedientes de grupos guerrilleros
Tras la explosión del viernes cerca de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF), el gobierno capitalino revisa expedientes de los grupos subversivos que al parecer operan en Iztapalapa, Tláhuac, Xochimilco, Gustavo A. Madero y Álvaro Obregón. A partir de los atentados a los ductos de Pemex, en Corregidora, Querétaro, que se adjudicó el EPR como parte de su “campaña nacional de hostigamiento” contra el gobierno de Felipe Calderón a mediados del 2007, las autoridades federales, en especial la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), envió a autoridades policíacas del DF una advertencia para mantenerse en alerta. Pese a que la explosión del viernes apunta más a un ataque de la delincuencia organizada relacionada con el narco que a grupos de guerrilleros, se inició la revisión de expedientes. (El Universal)
Piden no descartar el móvil terrorista
Senadores del PAN y PRD aseguraron que los Gobiernos Federal y capitalino cuentan con todos los elementos para proceder en contra de los autores del bombazo ocurrido la tarde del viernes a 205 metros de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal. Los legisladores Felipe González (PAN) y Tomás Torees (PRD) coincidieron en que están vigentes las leyes contra el Terrorismo y Armas de Fuego y Explosivos, las cuales dan potestad a las autoridades para proceder contra los responsables del estallido de un artefacto de fabricación casera, que dejó una persona muerta y dos heridas. Presidente de la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional, Gonzáles discrepó de quienes atribuyeron el bombazo a un ataque del narcotráfico o de organizaciones rebeldes ya conocidas en el país. “Está documentado que los cárteles cuentan con un arsenal de alta especialidad, se les han encontrado hasta lanzacohetes” reflexionó el legislador quien descartó también que haya sido el EPR. (Excélsior)
Tania acompañaba al sujeto que murió en el bombazo
María de la Luz Muñoz, madre de Tania Vázquez Muñoz, quien supuestamente iba acompañando al hombre que perdió la vida durante la explosión en la colonia Roma-Norte, explicó que se presentó a declarar por más de cuatro horas ante la PGJDF y fue atendida por el procurador capitalino. Rodolfo Félix Cárdenas, quien le pregunto si su hija pertenecía a alguna organización social como el EZLN, lo cual, la mujer lo negó rotundamente. “Mi hija nunca ha sido una persona conflictiva”. Sobre la presencia de su hija por el rumbo de la colonia Roma el día de la explosión, la madre precisó que cualquier ciudadano es libre de ir a pasear a donde quiera. (Crónica)
ELECCIONES HIDALGO
Gana el PRI en Hidalgo con abstencionismo de 65%
El consejero presidente del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo, Daniel Jiménez Rojo, informó que los primeros reportes indicaban un abstencionismo de cerca de 65 por ciento. Además, informó que de acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preeliminares (Prep), el PRI mantenía su ventaja en los 18 distritos, con lo que encabezará el Congreso local. Hasta el cierre de esta edición se computaba 97.45 por ciento de las casillas computadas, el Revolucionario Institucional obtendría el triunfo en los distritos de Pachuca Oriente, Tepeji del Río de Ocampo, Huichapan, Zimapán, Molando de Escamilla y Jacala de Ledezma. Además, la coalición Unidos x Hidalgo conformada por PRI y Partido Nueva Alianza ganó en Tulancingo de Bravo, Tula de Allende, Zacualtipan, San Agustín Metzquititlan, Tenango de Doria, Apan, Tizayuca, Huejutla de Reyes, Actopan e Ixmiquilpan. Los partidos presentaron sus quejas por diversas anomalías, las cuales serán revisadas para deslindar responsabilidades, indicó el funcionario. (Milenio, El Sol de México, La Jornada, Crónica, El Financiero, Reforma, El Universal)
ARTÍCULOS, COLUMNAS Y EDITORIALES
La revolución de los caracoles
Rebecca Solnit escribe en su artículo que “vivimos tiempos revolucionarios, pero la revolución que vivimos y atravesamos es un lento girar (de una serie de creencias y prácticas a otra), una vuelta tan lenta que casi a toda la gente se le escapa observar que nuestra sociedad gira —o se rebela. El verdadero revolucionario tiene que ser tan paciente como un caracol. Hace cinco años, la revolución zapatista tomó como uno de sus símbolos principales el caracol, como animal y como figura espiral. Su revolución da vuelta en espiral hacia fuera y hacia atrás, alejándose de algunos de los colosales errores de la enajenación salvaje del capitalismo y la regimentación del industrialismo, y buscando modos antiguos y las pequeñas cuestiones. También gira en espiral hacia dentro mediante nuevas palabras y nuevos pensamientos.” (Ojarasca, suplemento La Jornada. Se anexa)
TEXTOS
El Ejército debe responder a denuncias de hostigamiento: diputados
Redacción/La Jornada
La Cámara de Diputados planteará ante el secretario de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar Prieto, las denuncias de grupos zapatistas y organizaciones campesinas por el despojo de tierras en Chiapas.
Cecilia Díaz Gordillo, presidenta de la Comisión Bicamaral de Concordia y Pacificación (Cocopa), afirmó que están listas las estadísticas de las tierras ocupadas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y otras organizaciones tras el levantamiento de 1994 en esa entidad.
Adelantó que la Comisión de Derechos Humanos, que preside la diputada panista Omeheira López Reyna, visitará los penales de Chiapas con el fin de conocer las condiciones de los detenidos y enterarse de su situación legal, principalmente de la población indígena.
Mencionó que en el pleno de la comisión se presentará un punto de acuerdo para que el Ejército informe cuál es su posición ante las denuncias de hostigamiento, inseguridad y poco control por su presencia en ese estado.
En una reunión con la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (CCIODH), pidió al Ejecutivo federal manifestarse al respecto, y en especial en torno al EZLN, pues “desafortunadamente en los últimos meses no hemos tenido ningún pronunciamiento en la búsqueda de una construcción de acuerdos mínimos que permitan a las partes volver a reanudar el diálogo”.
A los voceros del EZLN solicitó asumir “una actitud de propuesta”. La legisladora añadió que éste es un tema que preocupa al Poder Legislativo porque la inactividad afecta las comunidades indígenas que sufren deterioro en sus condiciones de vida.
La diputada panista expresó que la comisión bicamaral elabora un diagnóstico para conocer la situación jurídica del grupo rebelde y el gobierno federal, así como uno social, para evaluar las políticas públicas aplicadas de 1994 a la fecha.
Puntualizó que a la Comisión Ejecutiva de Negociación y Construcción de Acuerdos se presentaron iniciativas para la solución del conflicto en Chiapas y la reivindicación del EZLN, así como el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés.
Marco Aparicio, de la CCIODH, dijo a su vez que para solucionar los conflictos en Chiapas y Oaxaca la salida es construir cambios estructurales en los procesos de reforma agraria, la cual deberá ser planteada con seriedad, de forma amplia y con un diálogo abierto.
Expuso que en Oaxaca, dados los conflictos magisteriales de 2006, se observaron serios testimonios de violación a los derechos humanos, así como una serie de insatisfacciones a las necesidades básicas y fundamentales para la protección de las personas, además de inseguridad para la accesibilidad a tierras.
“Hay coincidencias entre Chiapas y Oaxaca en cuanto al cuerpo normativo penal y la utilización de denuncias y testimonios falsos”, aseveró, luego de señalar que en Oaxaca hay una polarización social de las instituciones y una deslegitimación de los pueblos.
Consideró que para resolver los conflictos en Chiapas se necesita de la autonomía de los pueblos indígenas, así como el fortalecimiento de sus procesos de gobierno y crear espacios de diálogo.
En tanto, Jaime Martínez Veloz, representante del gobierno de Chiapas ante la Cocopa, expresó que se necesita consolidar una política que permita definir el rumbo de los pueblos y comunidades indígenas. “El diálogo se rompió porque el Ejecutivo no cumplió con los acuerdos de San Andrés”, aseveró.
La revolución de los caracoles
Rebecca Solnit/Suplemento Ojarasca/La Jornada
La Garrucha, Chiapas. Yo crecí escuchando discos de acetato, densas espirales de información que tocábamos a 33 1/3 revoluciones por minuto. El uso original de la palabra revolución tenía este sentido —algo que giraba o se daba vuelta, la revolución de los cuerpos celestes, por ejemplo. Es interesante pensar que así como el término radical viene de raíz en latín y significaba ir a la raíz del problema, así revolución originalmente significa rotar, girar, retornar, completar un ciclo, algo que quienes viven según los ciclos agrícolas saben muy bien.
Vivimos tiempos revolucionarios, pero la revolución que vivimos y atravesamos es un lento girar (de una serie de creencias y prácticas a otra), una vuelta tan lenta que casi a toda la gente se le escapa observar que nuestra sociedad gira —o se rebela. El verdadero revolucionario tiene que ser tan paciente como un caracol.
La revolución no es algún cambio repentino que habrá de llegar, sino la muy transformadora y cuestionante atmósfera en que todos hemos vivido desde hace cincuenta años: por lo menos desde los asombrosos sucesos de 1989, cuando los pueblos de Europa oriental se liberaron sin mucha violencia de sus gobiernos totalitarios pro-soviéticos; en 1991, cuando el pueblo de Sudáfrica socavó el régimen blanco de apartheid de su país; en 1992 cuando los pueblos nativos del continente americano le dieron la voltereta al 500 aniversario de la llegada de Colón a este hemisferio, y reinvindicando que aquí siguen rescribieron la historia de un modo radical, o incluso en 1994 cuando este modo radical escribió un nuevo capítulo en el Sureste mexicano llamado zapatismo.
Hace cinco años, la revolución zapatista tomó como uno de sus símbolos principales el caracol, como animal y como figura espiral. Su revolución da vuelta en espiral hacia fuera y hacia atrás, alejándose de algunos de los colosales errores de la enajenación salvaje del capitalismo y la regimentación del industrialismo, y buscando modos antiguos y las pequeñas cuestiones. También gira en espiral hacia dentro mediante nuevas palabras y nuevos pensamientos. La maravillosa fuerza de los zapatistas viene de su ser, profundamente enraizado en el pasado antiguo (“enseñamos a nuestros niños nuestra lengua para mantener vivas a nuestras abuelas”, como dijo una mujer zapatista) y en lo profético del mundo a medio nacer donde, como dicen, muchos mundos son posibles. Ellos viajan en sus espirales a ambos lados.
Paisajes revolucionarios. A finales de 2007, llegué a su territorio en un memorable encuentro entre las mujeres zapatistas y el mundo. De algún modo, entre los milagros de las palabras y las ideas zapatistas que leía a la distancia, había perdido de vista cómo podría mirarse (o cómo debe mirarse) una revolución en el terreno.
Su rebelión también pretendió llevar al mundo por lo menos un paso más allá de la falsa dicotomía entre el capitalismo y el socialismo oficial de Estado tipo Unión Soviética. Esto fue la primera intuición de lo que era necesario que viniera después: una rebelión, por encima de todo, contra el capitalismo y el neoliberalismo.
Catorce años después esto es un éxito pleno de cualidades: en el Chiapas controlado por los zapatistas muchas familias campesinas, sin tierra, cuentan hoy con sus parcelas; muchos que fueron sojuzgados hoy se gobiernan a sí mismos; muchos que fueron aplastados hoy tienen un sentido de lo que es gestión y poder. Desde su revolución, cinco áreas en Chiapas existen, mediante normas propias radicalmente diferentes, fuera del alcance del gobierno mexicano.
Más allá de eso, los zapatistas le brindan al mundo un modelo —y lo que es más importante, un lenguaje— con el cual imaginar de nuevo la revolución, la comunidad, la esperanza, la posibilidad. Aun si en el cercano futuro fueran derrotados definitivamente en su propio territorio, sus sueños, poderosos como son, no es probable que mueran. Y hay nubes en el horizonte: el presidente Felipe Calderón puede convertir lo que ha sido un conflicto de baja intensidad en Chiapas durante catorce años en una guerra de exterminio a todo vuelo.
Los zapatistas emergieron de la selva en 1994, armados con palabras y fusiles. Aunque estén rodeados por el ejército mexicano y los paramilitares locales se han mantenido en gran medida sin recurrir a la violencia, salvo en defensa propia. (Mantienen su propio ejército disciplinado, y una larga fila de tropas con el rostro cubierto y armadas con bastones patrullaban La Garrucha de noche.)
Los zapatistas generan más parafernalia que los grupos de rock: algunas de sus pegatinas y camisetas más recientes hablan de “el fuego y la palabra”.
Cuando se reorganizaron como Caracoles, los zapatistas abrevaron de los mitos mayas para explicar qué significaba para ellos ese símbolo. O lo hizo el subcomandante Marcos, atribuyéndole la historia, como suele hacerlo, al Viejo Antonio.
Los Caracoles son racimos de comunidades, pero descritas como espirales se extienden hacia fuera para abarcar al mundo entero comenzando desde dentro del corazón.
Cruzando el claro estaban las mujeres zapatistas con blusas bordadas o anchos cuellos y delantales ribeteados con hileras de listones que semejaban arcoiris invertidos —y los siempre presentes pasamontañas.
El primer atisbo me robó el aliento. Ver y escuchar a estas mujeres durante los tres días que siguieron, vivir brevemente en territoriorebelde, dar testimonio de la valentía zapatista que les da para desafiar a un ejército y a la ideología dominante en el mundo, de su imaginación que les permite inventar (o reclamar) una alternativa viable, es uno de los grandes pasajes de mi vida. Los zapatistas han sido para mí una hermosa idea, una inspiración, un nuevo lenguaje, una nueva clase de revolución. Al hablar en este Tercer Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, se volvieron un grupo específico de gente que lidia con problemas prácticos. Y pensé en Martin Luther King Jr. cuando dijo que había ido a la cima de una montaña.
Yo fui al bosque. El Encuentro se llevó a cabo en un auditorio parecido a un gran galerón con techo de lámina corrugada y vigas tan grandes que sólo pudieron provenir de los árboles locales, pues no habrían podido dar la vuelta en las curvas de los caminos vecinales. Las paredes de madera tenían colgados estandartes y estaban pintadas con murales.
Tres o cuatro veces al día, un hombre, en una tarima techada fuera del galerón, tocaba en un órgano un alegre fragmentito de la misma tonada [las dianas] y tal vez doscientos cincuenta mujeres zapatistas vestidas de muchos colores, con paliacates o pasamontañas, caminaban en una sola fila al interior del auditorio y se sentaban en el estrado en hileras de bancas sin respaldo. Las mujeres que veníamos de todo el mundo nos reuníamos en las bancas restantes. Entonces, por turnos, uno de los Caracoles hacía una breve declaración y juntaba las preguntas escritas. En el transcurso de cuatro días, los cinco Caracoles reflexionaron para todos en torno a los aspectos prácticos e ideológicos de su situación. Concisas y directas, las mujeres lidiaban con preguntas difíciles (y algunas preguntas de mala fe) con gran habilidad. Hablaban del reto de vivir una revolución que implica autonomía del gobierno mexicano, pero también de cómo las comunidades aprenden a gobernarse a sí mismas y a determinar por sí solas lo que significan la libertad y la justicia.
La rebelión zapatista ha sido feminista desde su inicio: muchos de los comandantes son mujeres —y este encuentro está dedicado a la memoria de la Comandante Ramona, ya fallecida, cuya imagen estaba por todas partes— y la liberación de las mujeres de las regiones zapatistas ha sido una parte fundamental de la lucha. Los testimonios dejan ver lo que esto significa: liberarse de los matrimonios forzados, del analfabetismo, de la violencia doméstica y de otras formas de subyugación. Las mujeres leían en fuerte, algunas de ellas nerviosas, con un enorme esfuerzo en sus voces, y esta lectura y escritura eran en sí mismas testimonio de la diseminación del alfabeto y del castellano como parte de la revolución. La primera lengua de muchos zapatistas es indígena, por lo que hablan castellano con una claridad declarativa y formal.
“No teníamos derechos”, dijo una de ellas refiriéndose a la época anterior a la rebelión. Otra añadió, “la parte más triste es que no podíamos entender nuestras dificultades, el por qué de los atropellos hacia nosotros. Nadie nos había hablado de nuestros derechos”.
“La lucha no es sólo para nosotras, es para todo el mundo”, dijo una tercera. Y otra nos dijo directamente: “Las invitamos a que se organicen como mujeres del mundo para poder sacarnos de encima al neoliberalismo, que nos ha hecho tanto daño a todas nosotras”.
Y hablaban de cómo mejoraron sus vidas desde 1994. La víspera de Año Nuevo, una mujer enmascarada declaró: “Nosotras pensamos que el responsable [de las opresiones] es el sistema capitalista, pero ya no tenemos miedo. Ellos nos han humillado demasiado tiempo, pero como zapatistas nadie nos va a maltratar. Si algunos de nuestros maridos todavía nos maltratan, sabemos que somos seres humanos. Ahora nuestros maridos y padres ya no nos maltratan tanto pues algunos maridos ya nos apoyan y nos ayudan y ya no deciden por nosotras”.
Hablaron también de todo el trabajo práctico de volver a hacer el mundo y liberar el futuro, de implementar nuevas posibilidades de educación, salud, organización comunitaria, y de los trabajos cotidianos de una nueva sociedad. Algunas llevaban a sus bebés —y sus vidas— al estrado.
Las zapatistas no obtuvieron un futuro seguro y fácil, pero han logrado la dignidad, una palabra grabada muchas veces en este encuentro y en declaraciones previas. Y han creado esperanza.
La velocidad de los caracoles y los sueños. Muchas de sus esperanzas se han realizado. El testimonio de estas mujeres responde en términos específicos: tierra recuperada, derechos, dignidad, libertad, autonomía, alfabetización, un buen gobierno local que obedece a la gente en vez de ponerle obstáculos. En estado de sitio, han creado comunidad entre las comunidades y la vuelcan al mundo.
Emergiendo de las selvas y el empobrecimiento, fueron una de las primeras voces claras contra la globalización corporativa —la agenda neoliberal que en los noventas parecía que iba a apoderarse del mundo. Eso, por supuesto, fue antes del sorpresivo bloqueo de la Organización Mundial de Comercio en Seattle en 1999 y de otras acciones de resistencia globales e innovadoras contra esa agenda y su impacto. Los zapatistas articularon una audaz rebelión indígena contra la invisibilidad, la falta de poder y la marginación —y eso fue antes de que otros movimientos indígenas, de Bolivia al norte de Canadá, tomaran su tajada de poder real en el continente americano.
Su visión representa la antítesis del mundo homogéneo imaginado tanto por los proponentes del “globalismo” como por las revoluciones modernistas del siglo veinte. Han caminado un largo trecho hacia la reinvención del lenguaje de la política. Han sido un faro para todos aquéllos que quieren que el mundo sea más creativo, más democrático, más descentralizado, más desde la base, más juguetón. Ahora, enfrentan la amenaza de que el gobierno mexicano embista a los Caracoles de resistencia, atropelle los derechos y la dignidad que encarnaron las mujeres aun cuando hablaban de ellas mismas —y haya mucho derramamiento de sangre.
Hemos llegado a un momento en que necesitamos fortalecer la solidaridad que muchos activistas en todo el mundo sienten por los zapatistas; fortalecerla de modo que podamos proteger las fuentes del “fuego y la palabra”: el fuego que calienta a los muchos que tienen corazón rebelde, la palabra que nos ha enseñado a imaginar de nuevo el mundo.
Estados Unidos y México, ambos tienen águilas como emblemas, animales de presa que atacan desde arriba. Los zapatistas escogieron al caracol, con su concha espiral, una criatura pequeña, fácil de pasar por alto que habla de modestia, humildad, cercanía con la tierra; del reconocimiento de que una revolución puede comenzar con un rayo pero se concreta lenta, paciente y constante. La vieja idea de la revolución era cambiar un gobierno por otro que nos liberara y cambiara todo. Más y más vamos entendiendo que el cambio es una disciplina que se vive día con día, y esas mujeres de pie frente a nosotras dan testimonio de ello: la revolución sólo garantiza el territorio donde puede cambiar la vida.
Lanzar una revolución no es fácil, como lo demuestran los diez años de planeación anteriores al levantamiento zapatista de 1994. Vivir una también es difícil. Debemos contar con una fe y una disciplina que no nos fallen hasta erradicar las amenazas y los viejos hábitos —y más allá. La verdadera revolución es lenta.
Esto quiere decir, directamente, que uno puede volcarse hacia fuera y cambiar el Estado y las instituciones, lo que reconocemos como una revolución, o uno puede hacer sus propias instituciones más allá del alcance del Estado, lo que también es revolucionario. Esta creación (más que el simple acto de rebelarnos) es mucho la naturaleza de la revolución de nuestro tiempo, conforme la gente reinventa la familia, los asuntos de género, los sistemas alimentarios, el trabajo, la vivienda, la educación, la economía, la medicina, las relaciones entre los médicos y los pacientes, la imaginación del ambiente, y el lenguaje para hablar de ello, por no mencionar lo que logra la vida cotidiana.
Si los zapatistas tienen tiempo —el lento tiempo que se desdobla por entre la espiral y el viaje del caracol—proseguirán haciendo su mundo, ése que ilumina todo lo que nuestras vidas y nuestras sociedades pueden ser. Los testimonios en el auditorio terminaron el 31 de diciembre. A medianoche, a medio baile, la revolución cumplió catorce años. Ojalá y pueda por mucho tiempo continuar su espiral hacia dentro y hacia fuera.
Rebecca Solnit es una aguda cronista, ensayista e historiadora del paisaje y sus contenidos. Recientemente publicó una deliciosa Guía de campo para perderse (Viking, 2005). La última vez que acampó en un territorio rebelde fue como organizadora del Proyecto de Defensa Shosone (Western Shoshone Defense Project) que insiste —con buenas bases legales— que los shoshone de Nevada nunca le cedieron su territorio al gobierno de Estados Unidos. Dicha historia está contada en su libro de 1994, Savage Dreams: A Journey into the Landscape Wars of the American West, pero la subsecuente inspiración de los zapatistas es más evidente en Hope in the Dark: Untold Histories, Wild Possibilities. La versión íntegra de este trabajo apareció en TomDispatch.com el 16 de enero de 2008.
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